Mucho me temo que habrá un próximo caso Alakrana, o sea, otro secuestro marítimo. De producirse, ¿habremos aprendido la lección?
Hablemos del despelote, del despelote físico, se entiende.
Mientras no moleste al prójimo, uno puede hacer de su capa un sayo, y de su cuerpo, una obra de arte. Como aquella niña artista, Marisol, que pasó de crisálida a espléndida mujer en las hermosas fotos sin ropa que le hizo hace décadas César Lucas.
La primera pregunta sobre el embrollo de las Cajas debe ser: ¿a quién benefician estas entidades financieras?
Mi respuesta, cínica, lo sé, resulta bien sencilla: a la clase política. Han leído bien: no a los ciudadanos, ni siquiera a los impositores, menos aun a eso tan abstracto denominado la región; sino a los políticos.
La rama valenciana del caso Gürtel es, quizá, lo menos significativo y relevante de la corrupción política que nos anega. Los muchos o pocos duros afanados por El Bigotes con burdos halagos a cuatro personajillos no son nada comparable a lo sucedido en Boadilla del Monte, Santa Coloma y otros puntos de la geografía hispana. Sólo la hábil y dosificada filtración de conversaciones bochornosas, por un lado, y la atónita inacción inicial de los afectados, por otro, explican la trascendencia de un asunto que posiblemente finalice sin consecuencia penal alguna.
No entiendo cómo tres siglos y medio después de su última independencia los portugueses siguen siendo tan amables con nosotros. Como si lo mereciéramos.
Sábado, 21 de noviembre
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
JUAN JULIO ALFAYA
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Vilagarcía na Rede
José Luis Palomera Ruiz