Una vez más, los presupuestos generales del Estado han quedado en manos de partidos regionales —esta vez el PNV y Coalición Canaria— más centrados, con plena legitimidad, en los intereses de sus comunidades que en los de España.
Esta apelación constante a los partidos minoritarios y excluyentes la hacen tanto el PSOE como el PP cuando la aritmética parlamentaria les obliga a descafeinar sus proyectos o a afianzarlos a precio de oro. Incluso, con tal de gobernar en esta o en aquella comunidad, se ponen en manos de partidos de limitada representación territorial, como la Unió Mallorquina de la ahora imputada Antònia Munar, que acaban beneficiándose siempre al pactar con el mejor postor.
El antes llamado interés nacional —ahora, en el postmodernismo, habría que hablar de solidaridad— ni siquiera encuentra ya acomodo en los partidos denominados, con curiosa paráfrasis, de ámbito estatal. En el PSOE, debido a su recurrente carácter federal, que conlleva, por ejemplo, que el PSC reclame periódicamente el grupo propio que tuvo antaño en Las Cortes o Montilla se ausente repetidamente el Día de la Hispanidad.
Pero el PP tampoco puede presumir, como viene haciendo Rajoy, de ser “el único partido que dice lo mismo en todos los lugares de España”. ¿Lo hace en Castilla-La Mancha y en la Comunidad Valenciana al hablar del trasvase Tajo-Segura? ¿O en el País Vasco, al discutir el blindaje del concierto económico?
Y, hablando de Valencia, ¿dicen lo mismo Camps y Rajoy sobre el cese de Ricardo Costa y la depuración de responsabilidades por el caso Gürtel?
La llamada casa común, que es España, se está cuarteando, por consiguiente, y nosotros seguimos sin querer darnos cuenta.
La debilidad y la falta de acuerdo entre los dos grandes partidos hacen que cada vez que se trata un tema de importancia para los españoles, lo acaben decidiendo las minorias. Creo que ya son muchos años de parlamentarismo democrático para haberse puesto de acuerdo en temas relevantes como defensa, politica exterior, nación etc... y no acabar como siempre, dejando que los nacionalistas tengan la última palabra, que a fin de cuentas nos perjudica al resto, pues el apoyo prestado es siempre a cambio de rascar de otro lado, el lado de los demás. Ponganse de una puta vez de acuerdo en algo que nos afecte a todos, es que no se dan cuenta.
Existen dos fuerzas centrífugas en España, y no sé cual de las dos tiene a día de hoy mayor fuerza, la primera está claro son los nacionalismos étnicos, la segunda los caciquillos regionales autonómicos del PP y PSOE, que hace ya tiempo que están minando la estructura nacional de sus propios partidos. Que yo sepa solo hay un partido nacional con representación parlamentaria UPyD.
Sr. Arias, esto no hay quien lo enderece...vengase a Cat
Todos los partidos son iguales, sobre todo en el tema de la corrupción. Lo que pasa es que siempre hay unos "más iguales" que otros y no son precisamente los que el autor llama "partidos nacionales". ¿Qué ha hecho el PNV en todos sus años de gobierno con una política clientelar? ¿Y el BNG de Antxo Quintana? ¿Y Coalición Canaria? ¿Y Convergència i Unió? ¿Y Unió Mallorquina? ¿Y...?
¿Y por qué no añade a esa lista de despropósitos el lío morrocotudo montado a tres bandas en madriz por Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy?
Viernes, 27 de noviembre
Juan Luis Calbarro
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Silvia Carreño
José Luis Palomera Ruiz
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina