En una reciente encuesta, el 87 por ciento de los comerciantes de Segovia opinaba que su situación económica es mala. El 13 por ciento creía que lo peor aún está por llegar.
Las cifras son extensibles a otras localidades donde el pequeño comercio ha venido vertebrando históricamente desde nuestros hábitos de consumo hasta las relaciones sociales, desde los itinerarios urbanos hasta las normas de conducta. Sin él, pues, nuestra sociedad resultaría algo muy diferente a lo que ha sido hasta ahora.
En el mejor de los casos, además, la bella geografía de nuestros barrios históricos tradicionales se vería sustituida por masas de hormigón que configurarían un paisaje urbano indistinto, despersonalizado, intercambiable y perfectamente prescindible.
Digo que eso resultaría en el mejor de los casos, porque la alternativa aún es peor: la degradación que padecen los centros urbanos de grandes ciudades norteamericanas, donde el downtown de Los Ángeles o zonas céntricas de Washington resultan más peligrosas que algunos lugares del Líbano, Kosovo o Pakistán. Y qué decir del Harlem neoyorkino, con un 40 por ciento de sus edificios tapiados para reducir así el asentamiento én ellos de okupas, drogatas y bandas criminales.
Aunque sólo fuera por eso, las autoridades tendrían que primar al pequeño comercio dada la contribución de éste a la convivencia y al embellecimiento urbano. Si no, la creciente e insegura promiscuidad del Raval barcelonés, de Velluters en Valencia, de San Francisco en Bilbao,… puede pasar de ser la excepción a convertirse en la regla de nuestros hasta ahora admirables centros históricos.
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Santander, proyecto para salvar el pequeño comercio en el centro de la ciudad - irisorio
acciones tomadas por nuestros "lideres"
reducir el aparcamiento en un 50% convirtiendo la mayor parte del centro de la ciudad en peatonal y los pocos aparcamientos que hay son de OLA y los parkings subterráneos son caros y escasos - por lo que si tengo que ir a comprar algo por supuesto que me iré a un centro comercial en las afueras ya que el aparcamiento es gratis, no me mojo si llueve, y los precios son mas competitivos.
Ofrecen subvenciones que suenan maravillosamente exitosas en el periódico, pero cuando vas a pedirlas las condiciones son tan extremas que pocos son los que pueden acceder a ellas (por no decir nadie).
El comercio pequeño está destinado a morir, y los politicos chuparán la sangre hasta que no quede ni gota.
Por mi parte añadir que no entiendo porqué el Gobierno se gasta millonadas en salvar a los bancos, a la industria del automóvil, en favorecer siempre al Corte Inglés y a las grandes corporaciones y deja al pequeño comercio tradicional que se pudra. Ni es justo, ni es ético, ni es rentable.
La verdad es que si el pequeño comercio llegase a desaparecer, nuestras actuales ciudades dejarían de ser como son hoy y lo serían a peor.
Es verdad que si el pequeño comercio llegase a desaparecer las ciudades actuales serían algo distinto y peor de lo que son hoy en día.
Lunes, 13 de febrero
Paco Sande
Rufino Soriano Tena
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Antonio Cabrera
Pedro Fernández Barbadillo
Antonio Javier Vicente Gil
Raúl González Zorrilla
Toni García Arias
Miguel Torres Galera