Nuestra economía va peor que la del resto de Europa y la de Estados Unidos, pero nuestra prepotencia no. Al menos, la de Florentino Pérez.
Mientras el fútbol español está al borde de la quiebra, adeudando 3.500 millones de euros, y mientras jugadores de 2ª B llevan quince meses sin cobrar su sueldo, el Real Madrid realiza los fastuosos fichajes de Cristiano Ronaldo, Kaká y compañía, criticados hasta por el Vaticano.
El club blanco probablemente no quebrará por tanto dispendio. O quizás sí. Quien no lo hará, seguro, será la NBA. En tiempo de crisis, acaba de decir, hay que atarse los machos: por eso reduce el gasto en salarios de jugadores; sólo un 1,7%, pero lo rebaja. Y lo hace por segunda vez en siete años.
Aquí, en cambio, el que el PIB descienda y el paro crezca no parece impresionar a los clubes de fútbol. Cuando ya no puedan más, tras haber tirado la casa por la ventana, pedirán ayuda pública, como si fuesen bancos o fabricantes de automóviles, en vez del simple juguete de directivos megalómanos.
Viernes, 27 de noviembre
Jesús Montesinos
Antonio Javier Vicente Gil
JUAN JULIO ALFAYA
Pedro Fernández Barbadillo
Juan Luis Calbarro
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Silvia Carreño
José Luis Palomera Ruiz
Francisco Rubiales