Menos costoso que Port Aventura, Terra Mítica y demás parques de ocio es el que se les ha ocurrido en Torrevieja: uno aromático.
En vez de participar en escalofriantes atracciones, los visitantes sólo deberán oler el tomillo, la lavanda, el romero, la albahaca o el azahar. Más cómodo, sí, pero seguramente también más aburrido.
Hace años, se inventaron los libros perfumados. Y fracasaron. Luego vino la idea de las películas olorosas. Otro fiasco, porque a la gente lo que le interesaba era el argumento y no el tufo del sobaco del protagonista.
Así que no le auguro un gran futuro al parque en cuestión. Lo más probable es que sólo acudan a él depredadores de flores que pretendan renovar los tiestos de su casa y otros vándalos urbanos que lo mismo pintan una estatua que destrozan un parterre.
Dada, pues, nuestra condición humana, mantener un proyecto tan imaginativo y ecológico como éste a lo peor acaba siendo más caro que levantar allí una central nuclear. Y conste que lo digo sin ánimo de establecer comparación alguna.
Domingo, 8 de noviembre
Rafa Esteve-Casanova
Vicente Torres
Rufino Soriano Tena
Emilio Castellote Madrid.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
JUAN JULIO ALFAYA
Juan Fernandez Krohn
Profesionales por la Ética