Menos costoso que Port Aventura, Terra Mítica y demás parques de ocio es el que se les ha ocurrido en Torrevieja: uno aromático.
En vez de participar en escalofriantes atracciones, los visitantes sólo deberán oler el tomillo, la lavanda, el romero, la albahaca o el azahar. Más cómodo, sí, pero seguramente también más aburrido.
Hace años, se inventaron los libros perfumados. Y fracasaron. Luego vino la idea de las películas olorosas. Otro fiasco, porque a la gente lo que le interesaba era el argumento y no el tufo del sobaco del protagonista.
Así que no le auguro un gran futuro al parque en cuestión. Lo más probable es que sólo acudan a él depredadores de flores que pretendan renovar los tiestos de su casa y otros vándalos urbanos que lo mismo pintan una estatua que destrozan un parterre.
Dada, pues, nuestra condición humana, mantener un proyecto tan imaginativo y ecológico como éste a lo peor acaba siendo más caro que levantar allí una central nuclear. Y conste que lo digo sin ánimo de establecer comparación alguna.
Martes, 14 de febrero
Miguel Barrachina
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Rufino Soriano Tena
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Antonio Javier Vicente Gil
Raúl González Zorrilla