La pregunta se la formulaba esta semana en un diario digital el ex director de Avui Vicent Sanchis, “un valenciano que forma parte de la nación catalana”, según él.
No me refiero a la condición de Ciudad Europea de la Cultura, circunstancia que compartirá la capital turca el próximo 1 de enero con la población alemana de Essen y la húngara de Pécs.
Aludo, más bien, a su actividad vertiginosa que, a pesar de la brutal crisis económica, hace de Estambul una de las ciudades más dinámicas de este continente.
Los vecinos de Amstetten quieren convertir en atracción turística el zulo donde Josef Friztl realizó sevicias continuadas con su hija Elisabeth.
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, suele presumir de contar “con gente mejor que yo para aprender de ellos todos los días”. Contra lo que pudiera parecer, lo que hacen los dirigentes políticos es justamente lo contrario.
Rodearse de incompetentes, e incluso de algún cretino, les sirve a los jefes para endilgarles a ellos sus propios errores y salirse luego de rositas.
Ya conté en una ocasión el día en que me sentí mayor:
—¿El señor Arias? —inquirió una voz al teléfono.
—Soy yo —contesté ingenuamente.
—¡Ah! Ya… Perdone. Pero usted debe ser su padre. Yo por quien pregunto es por el señor Arias, alguien más joven.
Cuando yo creía haber superado ese trauma hace ya algún tiempo, acabo de recibir otro varapalo del que aún no me he repuesto.
Los delegados del Gobierno en las comunidades autónomas suelen ser unos tipos tan grises que se confunden con el pavimento. Hasta hace poco. De repente, en la pugna con aquellas comunidades de signo contrario al de Rodríguez Zapatero han adquirido un protagonismo que ni los gobernadores civiles de Franco. En Valencia, por ejemplo, no hay foto en la que no salga el socialista Ricardo Peralta, queriendo opacar así a Francisco Camps. Tan convencido está de su papel, que llega a oscurecer al líder autonómico de su propio partido, Jorge Alarte, gran desconocido aún por la ciudadanía.
La lista de los más ricos del mundo que elabora la revista Forbes acaba de incluir a un delincuente por primera vez. Eso, que se sepa, porque hace nada Bernard Madoff era considerado un millonario ejemplar y ahora resulta que no es tan sanguinario como el narco de la lista, Joaquín Guzmán, El Chapo, pero no por ello menos bandido.
La imputación penal de un político en ejercicio viene a resultar un incordio no sólo para él, sino para sus propios administrados, ya que, aunque él no lo pretenda, suele distraerle de la gestión pública a fin de preparar su defensa jurídica.
Que si espionajes políticos en Madrid, que si el caso Gürtel, que si las trapisondas del conseguidor Francisco Correa, que si el juez Baltasar Garzón,… La clase política española anda muy entretenida con estos dimes y diretes, muchos de los cuales luego no llegan a sustanciarse judicialmente.
El colegio Montessori estima aún prematuro el reimplantar la enseñanza separada por sexos pero irá por ahí.
Al pensamiento progre dominante semejante medida debe parecerle la vuelta a las cavernas, sin más. ¡Tantos años de lucha para conseguir la igualdad educativa y ahora nos salen con eso!, vendrán a decir, sin pararse a considerar si la acción resulta conveniente o no, si ofrece ventajas en algunos casos o si permite mejorar el rendimiento escolar en otros.
“Mi amiga más amiga”, como dicen los niños en el cole, tiene un concepto tan radical de la igualdad de sexos que está en contra del Día de la Mujer y símbolos de ese tipo: “Se trata de acciones paternalistas y condescendientes hacia alguien a quien se considera inferior o más desvalido”.
Con la crisis económica nos puede pasar como a Nueva Orleáns con el huracán Katrina: venga a poner diques contra las olas y, una vez inundados, la desolación resultante fue mayor que si no se hubiera embalsado el agua.
Me refiero ahora a ese coste creciente e inacabable de subsidios contra el desempleo en vez de aportar recursos para impedir el paro. Los expertos estiman que la tasa de desempleo el año que viene llegará al 20% de la población activa (más del doble de la media europea) y afectará a 4,5 millones de personas. Para recordar una situación semejante, con una caída prevista del PIB del 3%, tenemos que remontarnos a la Guerra Civil, hace 70 años.
Parece que en época de crisis los vendedores deberían ser más amables que lo normal, para aumentar su alicaído negocio, pero no es así.
Jueves, 16 de febrero
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
Pedro Rizo