A contracorriente, el blog de Enrique Arias Vega

Derroche médico

12.02.09 | 10:06. Archivado en Artículos
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A medida que las arcas públicas se vacían mucho más rápido que lo que tardaron en llenarse, vale la pena realizar algunas incómodas reflexiones antes de que se cubran totalmente de telarañas.

Me refiero al derroche sanitario. Así, como suena.

Resulta que la medicina española, al decir de los que saben, es hoy una de las tres mejores del mundo: en cuanto a su calidad técnica y a la competencia de sus profesionales.

Se comprende, entonces, que España ostente el récord mundial de trasplantes de órganos y que algunos cirujanos plásticos, como el valenciano Pedro Cavadas, hayan conseguido con éxito reparaciones corporales inverosímiles.

Desde hace bastantes años, viene produciéndose un peregrinar de gente con posibles para ser intervenida en nuestro país. Recuerdo, cuando mi época barcelonesa, las colas de los primeros árabes con petrodólares en la consulta del oftalmólogo Joaquín Barraquer. Y, antes, al gruñón y genial urólogo Antoni Puigvert, en cuyas manos hasta se atrevían a poner sus partes íntimas desconfiados autócratas de varios continentes.
Hoy día, también estamos en cabeza en la investigación de las casi 7.000 enfermedades raras censadas en el mundo.

Ya ven que todo esto sí es para presumir. Pero, en cambio, acostumbrados al reciente desenfreno de nuevos ricos, tal como nos hemos comportado durante estos últimos años de vacas gordas, también hemos derrochado en la salud medios, energías y dinero que, me temo, pronto empiecen a escasear. Me explico.

Somos el único país del orbe que yo conozca en que los pacientes imponen muchas veces a su médico de cabecera tratamientos y consultas a especialistas y que el doctor acepta sin venir a cuento con tal de evitarse desagradables conflictos. También sucede que un enfermo sale por su propio pie de un hospital y luego, para una simple revisión, regresa en ambulancia para ahorrarse así el transporte en autobús.

Son sólo dos ejemplos, entre otros muchos, impensables en países más ricos y que de seguir a ese ritmo acabarán por degradar nuestro sistema de salud pública. Si no, al tiempo.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por clio5mil 12.02.09 | 11:05

    Y para casos como los de estos dos ejemplo ¿No hay sanciones para el paciente-sinvergüenza?
    Un saludo,
    clio5mil
    http://clio5mil.blogspot.com

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