Supongo que no sólo en Madrid todo el mundo espía a todo el mundo. Sólo ocurre que los hurones del entorno del PP deben ser más chapuceros que el resto.
Aparte de la sanción moral y política que ello merece, el espionaje conlleva un desvío fraudulento de fondos públicos. Esa práctica, en otros ámbitos, ya empieza a resultar habitual entre nosotros.
Todavía no somos un país corrupto al nivel de Camerún o Camboya, pongo por caso, pero podemos aprender: así, no nos basta por ejemplo con multiplicar los funcionarios con iguales competencias, sino que los adobamos con asesores en temas que no los necesitan y sin pasar por las pertinentes oposiciones.
Añádase a esto las licitaciones amañadas para los amigos, la creación de asociaciones y fundaciones irrelevantes y la petición de falsos informes que se fusilan de Internet y tenemos un buen cóctel.
En resumen: que somos menos demócratas de lo que alardeamos, tan chapuceros como parecemos y más sinvergüenzas de lo que presumimos.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel