Entre políticos alicortos y gestores egoístas se van a quedar sin el fondo europeo para fusionar las cajas, que vence el día 31. Y es que, como cretinos, hacen suyo el dicho de que me quede yo tuerto con tal de que el otro pierda la vista.
Los mayores beneficiarios de las felicitaciones de Navidad, este año, son los funcionarios de Correos. El envío de postales tradicionales ha caído en picado, así que menos trabajo para ellos.
Ver a disciplinados presidentes autonómicos cumplir las consignas de sus partidos en una reunión en la que se jugaba nuestro bienestar causa rubor y desazón: ¿son ésos los representantes que hemos votado o han sido suplantados por peleles partidistas?
La misma falta de personalidad y de liderazgo se está produciendo a escala planetaria, podríamos decir, como demuestra la cumbre climática de Copenhague. ¿Qué demonios les importa el futuro a treinta años vista a unos políticos cuya única ideología son las encuestas —eso, en el caso de los pocos demócratas de verdad— y a quienes sólo les preocupa el resultado de las próximas elecciones?
No sé si el bajón de la fiesta universitaria del pasado sábado en Salamanca se debió sólo a las medidas del alcalde, Julián Lanzarote, en beneficio de la vecina Zamora o si coadyuvó a ello la crisis económica, que todo pudo suceder.
Y es que, acostumbrados a echar siempre la casa por la ventana, cada vez nos quedan menos cosas que arrojar por ella. Es lo peor que tiene la crisis: que antes vivíamos a crédito y ahora estamos en pleno débito. Un desastre.
Por si fueran pocos los tribunales a contradecirse, ahora el de Estrasburgo valida el matrimonio por el rito gitano de María Luisa Muñoz.
La Generalitat expolió el Archivo de la guerra civil arguyendo que los documentos sustraídos pertenecían a ciudadanos privados que deseaban que aquéllos estuviesen en Cataluña.
En cambio, ahora, cuando los herederos de Agustí Centelles quieren que las fotos de su padre vayan a Salamanca, se usa el argumento opuesto: ese material constituye un patrimonio nacional de Cataluña y de ahí no lo mueve ni Dios ni, mucho menos, un contrato para que venga al Centro de la Memoria Histórica.
Ya ven cómo se las gastan algunos.
La explosión de un camión de propileno causó 215 muertos en el camping de Els Alfacs, en 1978. Media docena de esos cuerpos jamás han sido reclamados por nadie.
Tenemos el Gobierno que produce más leyes por centímetro cuadrado, como si eso fuera algo de lo que presumir. Gran Bretaña, en cambio, no tiene ni Constitución y no le va tan mal.
Si todo el mundo lo toma por el pito del sereno, lo mejor es suprimir el Tribunal Constitucional.
Mucho me temo que habrá un próximo caso Alakrana, o sea, otro secuestro marítimo. De producirse, ¿habremos aprendido la lección?
Hablemos del despelote, del despelote físico, se entiende.
Mientras no moleste al prójimo, uno puede hacer de su capa un sayo, y de su cuerpo, una obra de arte. Como aquella niña artista, Marisol, que pasó de crisálida a espléndida mujer en las hermosas fotos sin ropa que le hizo hace décadas César Lucas.
La primera pregunta sobre el embrollo de las Cajas debe ser: ¿a quién benefician estas entidades financieras?
Mi respuesta, cínica, lo sé, resulta bien sencilla: a la clase política. Han leído bien: no a los ciudadanos, ni siquiera a los impositores, menos aun a eso tan abstracto denominado la región; sino a los políticos.
La rama valenciana del caso Gürtel es, quizá, lo menos significativo y relevante de la corrupción política que nos anega. Los muchos o pocos duros afanados por El Bigotes con burdos halagos a cuatro personajillos no son nada comparable a lo sucedido en Boadilla del Monte, Santa Coloma y otros puntos de la geografía hispana. Sólo la hábil y dosificada filtración de conversaciones bochornosas, por un lado, y la atónita inacción inicial de los afectados, por otro, explican la trascendencia de un asunto que posiblemente finalice sin consecuencia penal alguna.
No entiendo cómo tres siglos y medio después de su última independencia los portugueses siguen siendo tan amables con nosotros. Como si lo mereciéramos.
Como el dopaje en el deporte, la corrupción política ha existido siempre. Ahora, análisis más científicos, en un caso, y jueces más competentes, en otro, permiten su eclosión manifiesta.
Aún está por ver a quién perjudica más la non-nata fusión de las Cajas de Ahorro de Castilla y León. En cambio, el beneficiario, siempre, y por definición, será la clase política dominante.
Una vez más, los presupuestos generales del Estado han quedado en manos de partidos regionales —esta vez el PNV y Coalición Canaria— más centrados, con plena legitimidad, en los intereses de sus comunidades que en los de España.
He llegado a la terrible conclusión de que no existo.
Nadie pincha mis conversaciones telefónicas, en las que tendría entonces que hablar en clave, como Correa y El Bigotes. Tampoco se graban mis comentarios fuera de micro, como a Zapatero o Rajoy, diciendo “¡vaya tostón!” o cosas aun peores.
En una reciente encuesta, el 87 por ciento de los comerciantes de Segovia opinaba que su situación económica es mala. El 13 por ciento creía que lo peor aún está por llegar.
Las cifras son extensibles a otras localidades donde el pequeño comercio ha venido vertebrando históricamente desde nuestros hábitos de consumo hasta las relaciones sociales, desde los itinerarios urbanos hasta las normas de conducta. Sin él, pues, nuestra sociedad resultaría algo muy diferente a lo que ha sido hasta ahora.
Con un 18 por ciento de paro en Salamanca y otro 20 por ciento de funcionarios, ya me dirán.
El que haya puesto deliberadamente juntas ambas cifras no pretende ser demagógico, sino que quiere mostrar su carácter sintomático. Solamente la sanidad —primera industria local—, con 5.300 trabajadores, ocupa casi cuatro veces más personas que la mayor empresa privada, el Grupo Limcasa, con 1.500 empleados.
Somos tontos. Somos suecos. O somos ambas cosas a la vez.
He visto estos días la cara de estupefacción de militantes y dirigentes del PP que defendieron con diligente disciplina las consignas de Rajoy, Camps o Esperanza Aguirre de que el caso Gürtel sólo era un montaje y que ahora, conocida la extensión y la mezquindad de la trama, se sienten con el culo al aire.
Si Roman Polanski, en vez de un famoso director de cine, fuese fontanero o dependiente de una mercería, no estaríamos hablando de él. Hace ya 32 años habría sido juzgado en pleno anonimato de un delito de estupro y probablemente condenado. Y aquí paz y después gloria.
Se ha dicho de todo sobre la indemnización estratosférica del consejero delegado del BBVA. Entre las exculpaciones de tamaña desmesura, se han usado inteligentemente dos. La primera, que una empresa privada es eso, privada, y por consiguiente puede hacer de su capa un sayo. Se obvia, sin embargo, que los fondos públicos que reciben estas entidades son para resolver problemas acuciantes y no para poner en casa a sus directivos.
Un embarazo no deseado es una tragedia para quien lo padece, pero en vez de prevenirlo el método en alza para remediarlo es el aborto, que en España se ha duplicado en ocho años. Ése es el fondo de la polémica actual, más allá de consideraciones morales, científicas o políticas.
Hemos querido quitarnos de encima un problema, dejando la educación de nuestros retoños en manos de la escuela, y así nos va a los docentes, a los discentes y hasta a los padres, escudados en nuestra cómoda y cobarde condición de ausentes.
La pugna entre el depuesto Manuel Zelaya y el presidente de hecho de Honduras, Roberto Micheletti, se encona día a día mientras aísla al país y lo sume en la pobreza.
Me asombra el hipócrita empecinamiento de la comunidad internacional en defender al presidente depuesto y sus dudosas prácticas políticas cuando, en cambio, permanece impertérrito por ejemplo ante la fraudulenta legitimación electoral del general golpista Uld Abdel Aziz en Mauritania. Y es que, está visto, todo depende de los valedores de unos y de otros y de los intereses económicos que cada uno de éstos representan.
La hemos liado tanto con los respectivos roles sociales de alumnos, padres y profesores que desenredarlo nos va a llevar un buen rato.
Los tránsfugas tienen entre nosotros peor fama que los timadores, descuideros y otras especies delictivas. Entre otros calificativos menos piadosos se les llama chaqueteros, desertores, desleales y traidores. Casi nada.
La ministra Carme Chacón ha dicho a los atuneros españoles que se protejan ellos mismos de los piratas somalíes, que su ministerio no tiene dinero para la labor.
Entre prestigio y el descrédito sólo hay una frágil membrana siempre a punto de horadarse.
Vivimos a golpe de emociones pasajeras y efímeras que, una vez nos han conmocionado, son sustituidas frívolamente por otras sensaciones igual de fugaces.
Los hijos ya no quieren seguir la tradición familiar. Heredar una tienda, la cual sólo va a crearles problemas antes de tener que acabar echando el cierre, resulta menos gratificante que sacar unas oposiciones. Es lo que conlleva la crisis económica: que subvierte hasta los valores más arraigados.
Los alcaldes, en principio, se dedican a edificar polideportivos, construir saneamientos, recoger basuras,… Cuando esas actividades se les quedan cortas, inventan otras: el de Oleiros nombró hijo adoptivo a Fidel Castro, el de Torredonjimeno decretó un día semanal de toque de queda para los varones, el de Pego encarceló al sepulturero municipal por asistir a una manifestación contra él…
Justamente ahora, en algún lugar de Euskadi, acaba de nacer un futuro asesino de ETA. El ambiente favorable al terrorismo en muchos pueblos de la geografía vasca, desde Elorrio hasta Oiartzun y de Legutiano a Pasaia, propicia la formación de futuros criminales.
No es que cada vez sepamos más inglés, sino que crece nuestro desconocimiento del castellano, que no es lo mismo. Les sucede, por ejemplo, a todos aquéllos que aluden a un atuendo casual, cuando en realidad querrían decir informal.
No se refiere el título de este artículo a un programa televisivo sino al desastre económico previsto para este otoño.
Nadie ha podido encontrar un solo error en La Enciclopedia Británica y, en cambio, Wikipedia, la enciclopedia digital, ha tenido que celebrar la pasada semana una convención en Buenos Aires para poner coto a tantos yerros que los cibernautas introducen en sus textos.
Todas las universidades españolas son unas venidas a menos. No sólo por su degradación docente, que también, sino porque dada su proliferación y el fácil acceso actual a las carreras universitarias han acabado por banalizar la enseñanza y desprestigiar los títulos académicos. De ahí que haya que agarrarse al Plan Bolonia, no ya como a ese clavo ardiendo de la clásica expresión coloquial, sino como al último tablón que puede salvar al náufrago.
La lógica económica de Rodríguez Zapatero es de un surrealismo perturbador e inquietante. Llevada a su extremo, concluiría con todos los ciudadanos ociosos, pero subvencionados, sin que nadie sepa de dónde sacar el dinero para semejante dispendio.
Los delincuentes catalanes podrán evaluar el trato recibido por la policía: "¿Quiere denunciar a la persona que le ha detenido?”, es una de las preguntas del formulario.
Cambiar el nombre de las calles siempre es un lío. Y hacerlo por la brava, como el alcalde de Salamanca, sin consultar a tirios ni troyanos, supone una peligrosa insensatez.
El PP, en vez de presentar alternativas a la inexistente política económica de Rodríguez Zapatero, se dedica a encubrir la corrupción entre sus filas. El PSOE, en vez de afrontar con imaginación el desastre social al que nos encaminamos, emplea todos sus esfuerzos en linchar a Mariano Rajoy y sus adláteres.
ETA también sigue las encuestas del CIS y quiere que el terrorismo vuelva a ser la principal preocupación de los españoles. Ése es el objetivo inmediato de los asesinos etarras: sembrar el terror y provocar así un sentimiento de indefensión y de entreguismo.
Me sorprende que el Gobierno español, que gasta millones a espuertas en causas bien peregrinas, sólo vaya a vacunar contra la gripe A al 40 por ciento de la población española. Algo tan grave que puede afectar a 18 millones de ciudadanos bien merece que todos nos pongamos a cubierto de sus efectos. Recordemos que la brusca irrupción de la enfermedad en México ha supuesto que el PIB de ese país caiga un 9 por ciento.
Los ayuntamientos ya empiezan a apretarse el cinturón. De momento, en cosas suntuarias o superfluas, digámoslo así.
El término sostenible está de moda: aunque en la retórica, más que en la realidad.
“La Mafia es un problema de España”, dijo hace unos meses Roberto Saviano, autor del libro Gomorra, “y utiliza al país como base de apoyo". Ahora acaba de ser la magistrada Stefania Castaldi la que ha dicho: “Los jefes de la Camorra eligen España porque se sienten seguros”.
No voy a hablar de la Ley del Menor, aunque también podría hacerlo; sólo quiero reflexionar sobre las reiteradas noticias de niños violadores, los cuales no deben ser tan impúberes como parece, dada la naturaleza de su delito.
Christian y Pau han quedado huérfanos con menos de 3 años. Y es que su madre, Carmen Bousada, que los concibió a la edad de 67, acaba de fallecer. Ya ven lo que ha dado de sí el récord de ser la parturienta más vieja del mundo.
Sólo el ayuntamiento de Puente del Congosto, al parecer, tiene lo que hay que tener para que la gente pueda bañarse en su término municipal.
No es mucho, sin embargo, lo que se les exige hoy día a los pueblos de Salamanca para que el personal pueda tomar un baño público en plena naturaleza. Basta que unos pocos vecinos estén dispuestos a darse el chapuzón, que haya una especie de playa accesible donde hacerlo, un letrero que así lo indique, y que se hayan hecho los pertinentes análisis de salubridad del agua.
Nuestra economía va peor que la del resto de Europa y la de Estados Unidos, pero nuestra prepotencia no. Al menos, la de Florentino Pérez.
Tanta campaña institucional contra el precoz consumo de drogas, ¿para qué sirve?
Tanta información sobre la degradación neuronal por culpa de los estupefacientes, ¿qué consigue?
Me siento como aquel periodista que cuando más feroz era la censura franquista se dedicaba a meterse con el presidente de Estados Unidos:
—¡Se va a enterar ese Truman de quién soy yo —decía.
Los comerciantes rebajan sus artículos no porque sean unos filántropos, sino para ganar más.
Trasladado ese esquema a la Hacienda Pública, el Estado tendría que bajar los impuestos a fin de aumentar la recaudación.
Francisco Camps es, seguramente, el presidente autonómico que mejor compagina la defensa de los valores autóctonos con la solidaridad territorial de España. Luego, obviamente, la gente le vota como le vota, para desesperación de sus desconcertados adversarios políticos, en espera siempre de un milagro que les redima de la postración.
Dicen que, poco a poco, el Gobierno de Patxi López va cambiando en Euskadi hasta los directores de colegio. Lo que podría explicarse allí por la anterior exacerbación nacionalista sucede también en la Galicia de Núñez Feijóo, de muy distintos componentes políticos.
Siempre he sospechado que toda la normativa escolar la dicta, por frustración y como represalia social, gente que es absolutamente analfabeta. Sólo así se explica que cada ley sobre la materia sea peor que la anterior.
Han empezado a sonar las primeras señales de alerta. La selección de fútbol, sin Xavi Hernández, se ha mostrado un equipo mediocre que a duras penas pudo ganar a Sudáfrica. Rafa Nadal pasa un mal momento y la armada española de tenis ha naufragado en Wimbledon.
La venta de Raúl Albiol al Real Madrid es el primer paso del desmantelamiento deportivo del Valencia C.F., con una situación patrimonial técnicamente en quiebra.
No sé qué afectará más a la carrera de Berlusconi, si sus orgías o el coste de las mismas.
Vengo de Londres, donde Scotland Yard, que nunca pudo descubrir quién era Jack El Destripador, se dedica ahora a investigar a los políticos que percibieron jugosas subvenciones fraudulentas.
Menos costoso que Port Aventura, Terra Mítica y demás parques de ocio es el que se les ha ocurrido en Torrevieja: uno aromático.
En vez de participar en escalofriantes atracciones, los visitantes sólo deberán oler el tomillo, la lavanda, el romero, la albahaca o el azahar. Más cómodo, sí, pero seguramente también más aburrido.
Hace años, se inventaron los libros perfumados. Y fracasaron. Luego vino la idea de las películas olorosas. Otro fiasco, porque a la gente lo que le interesaba era el argumento y no el tufo del sobaco del protagonista.
Así que no le auguro un gran futuro al parque en cuestión. Lo más probable es que sólo acudan a él depredadores de flores que pretendan renovar los tiestos de su casa y otros vándalos urbanos que lo mismo pintan una estatua que destrozan un parterre.
Dada, pues, nuestra condición humana, mantener un proyecto tan imaginativo y ecológico como éste a lo peor acaba siendo más caro que levantar allí una central nuclear. Y conste que lo digo sin ánimo de establecer comparación alguna.
El presidente de Bancaixa, José Luis Olivas, reclama la despolitización de las Cajas de Ahorro, lo cual es una paradoja, puesto que él accedió al cargo tras haber pasado por la presidencia de la Generalitat.
Cuando el sha Reza Pahlevi fue derrocado en 1979, Irán era un país de masas rurales empobrecidas y fanáticas y una elite urbana culta y bien preparada. El ayatolá Jomeini liquidó cualquier vestigio de modernización y provocó un primer exilio de intelectuales y profesionales.
Lo importante, dicen, es que hablen de uno, aunque sea mal. Yo prefiero que hablen bien, sobre todo de Salamanca. No es lo mismo ser noticia por un motín en la cárcel de Topas, pongo por caso, que porque un alumno de la USAL sea el más laureado de España.
El colmado de la esquina lleva una semana con un guardia jurado. Mi sucursal bancaria, también. O sea, que las empresas de seguridad son algunas de las beneficiarias de la situación económica actual.
El primer error es ideológico: los europeos acaban de dar la espalda al socialismo porque no creen que recetas de hace un siglo puedan resolver los problemas de hoy. No les preocupa tanto el proteger a un número creciente de parados como crear puestos de trabajo, tarea para la que confían más en los partidos de derechas.
El nuevo presidente de la CAM, Modesto Crespo, acaba de decir que su entidad y Bancaja tienen más recorrido solas que fusionadas. No piensan así los políticos, que ya están moviendo el sillón de su colega, José Luis Olivas.
Y es que si los partidos estaban encima de las cajas cuando éstas iban bien, aprovechan ahora su debilidad para apropiárselas del todo. Basta que la vicepresidenta Elena Salgado insinúe una próxima regulación estatal para que las comunidades autónomas se precipiten al asalto.
Dos estudiantes, muy bueno uno y muy malo el otro, me han puesto a caer de un burro por uno de mis últimos artículoa, en el que glosaba la presunta calidad docente de la Universidad de Salamanca, según decía una encuesta reciente.
Los dos han conocido el contenido de mi texto de oídas, por supuesto, ya que no hay ningún alumno que lea un periódico ni por casualidad. Pero aun así se han enterado.
Me parece de perlas la propuesta de un cursillo para ayudar a integrarse en Catalunya a los inmigrantes foráneos, presentado por la consellera Carme Capdevila.
¿Quién puede estar en contra de un plan que permite un mejor arraigo, ofrece herramientas de adaptación y conocimientos para perfeccionar el aprendizaje sobre la sociedad a la que se llega?
A nadie, podría parecer. Pues no es así. Una ley casi idéntica que funciona ya en la Comunidad Valenciana, propiciada en su día por el conseller del PP Rafael Blasco, fue votada en contra por la misma izquierda que la promueve en Cataluña.
A lo que se ve, lo importante no es, pues, lo que se propone, sino quién lo haga. El PSPV-PSOE tachó la ley valenciana de retrógrada, intervencionista y hasta facha. ¿Qué pensará ahora de esta otra, similar, aprobada por sus homólogos del Principado?
Lo menos que podemos pensar ante esta doble vara de medir es que casi todos los políticos tienen pocas convicciones y sí, en cambio, mucho oportunismo a costa de los sufridos contribuyentes.
En las elecciones de hoy, el hecho autonómico sólo está realmente presente en aquellas comunidades con fuerte representación de partidos nacionalistas, quienes aprovechan esta oportunidad para llevar al Parlamento Europeo sus mensajes diferenciales y, en alguna ocasión, secesionistas.
La adulación extrema cae inevitablemente en lo ridículo y lo grotesco. Eso le ha sucedido a la buena —es un decir— de Leire Pajín con su metáfora cósmica sobre la coincidencia de dos astros políticos: Obama y Zapatero.
Me satisface muy mucho que la Universidad de Salamanca sea la segunda mejor valorada de toda España por su nivel docente, según un ranking que acaba de ser publicado.
No es que uno crea mucho en este tipo de clasificaciones, en general, y menos aún en el listado jerarquizado de las 69 universidades presenciales españolas. Entre otras razones, porque en él se halla descatalogada mi alma mater, la Universidad de Deusto, un centro de primera al que he vuelto el otro día para conocer su espléndido centro de documentación, situado a la acogedora sombra del Museo Guggenheim.
Son como esos automovilistas kamikazes que conducen en dirección contraria y se juegan su vida y la de los demás.
Me refiero a nuestros políticos, pobrecitos ellos. En vez de conducirse ordenadamente y de hacer propuestas constructivas que ilusionen al personal, dedican toda su artillería dialéctica a meterse con el adversario y sacan a colación temas como Gürtel, aborto, Bárcenas, Falcon, paro, Chaves, gripe, Fabra…
En este mismo instante, bastantes chicos y chicas españoles se sienten como bichos raros en su entorno social, como seres apáticos y sin energía, incapaces no ya de mantener el ritmo de sus congéneres, sino simplemente de tener ganas de seguir viviendo.
Muchos de ellos padecen, aún sin saberlo, algún tipo de glucogenosis, una de esas enfermedades raras de diagnóstico tardío y de difícil tratamiento. Hasta hace bien poco, cuando alguien manifestaba esa especie de abulia vital, era tachada de persona vaga a inútil, objeto de burla de sus condiscípulos en las clases de gimnasia o de las más crueles inocentadas en la antigua mili o en las novatadas colegiales. No les cuento algunos de los testimonios que me han llegado porque seguro que ustedes conocen historias incluso peores.
El rijoso e impenetrable dictador norcoreano, Kim Jong-il, pone al mundo al borde de un conflicto nuclear pero, eso sí, para poder legar a uno de sus hijos un país más devastado y hambriento que el que heredó en 1994 de su padre, Kim Il-sung.
Una Europa federal supondría un horizonte positivo para los ciudadanos: complicado, por aquello de sus 23 lenguas oficiales, pero deseable.
Los europeos sólo percibimos, no obstante, noticias tan chuscas como la norma aprobada en la UE sobre el mayor confort de las gallinas, que costará al sector avícola español 1.000 millones de euros.
Los “brotes verdes” de recuperación económica que avizora la vicepresidenta Elena Salgado son tan borrosos que los datos reales indican justamente lo contrario.
Nuestro PIB ha caído un 3% en un año, el consumo de los hogares se contrajo el 4%, y la inversión en bienes de equipo, casi un 20. La UE pronostica que España será el último país europeo en salir de la recesión y, de creer al catedrático Santiago Niño, las cosas incluso pueden ir peor. Según este denominado profeta de la crisis, “en el 2012, posiblemente llegaremos al 30% de parados” y, lo que es aun más inquietante, “la consecuente depresión posterior puede alargarse hasta el 2020”.
El PP valenciano no sólo se muestra contento tras la declaración de Francisco Camps ante el juez José Flors, sino que aún piensa que va a ganar las elecciones europeas por goleada. Puede ser, porque Dios a veces premia a los ingenuos.
Estoy prácticamente de acuerdo con el artículo No hablo el “lenguo” catalán, publicado por mi admirado Josep Maria Espinás en El Periódico de Catalunya.
Pero tengo una discrepancia importante en su reproche a Johan Cruyff por no hablar nunca en catalán.
Nadie es capaz de predecir el futuro. Ni siquiera Rodríguez Zapatero, quien hace un año vaticinaba que "ésta será la legislatura del pleno empleo" y ya ha destruido millón y medio de puestos de trabajo.
La última noticia proviene de Euskadi, donde en dos de cada tres escuelas e institutos de la red pública nadie quiere ser director. Hace tres años, eso sólo ocurría en la mitad de los colegios, lo que tampoco estaba nada mal.
Ya no basta, por consiguiente, ese plus de vanidad que antaño se asociaba a un cargo considerado de prestigio. Tampoco funciona el otro plus, el económico, de 200 a 400 euros mensuales, que lleva aparejado el puesto. “Los incentivos económicos no compensan la responsabilidad del cargo, los conflictos, ni la mayor dedicación laboral que exige”, cuenta un representante de Educación Primaria.
De mayor quiero ser pirata somalí.
La rocambolesca entrada y salida de la ilicitana Mari Ángeles Avilés en las listas europeas del PSOE ejemplifica algunas de las prácticas más siniestras de los partidos políticos.
En primer lugar, se ha producido en este suceso una prolija relación de deslealtades.
La dramática crisis económica actual no sólo está destruyendo empleo a pasos agigantados, sino que está llevándose por delante el prestigio de muchos líderes políticos, incapaces de enderezar el rumbo de sus maltrechas economías.
El 75 por ciento de nuestra vida cotidiana se reglamenta por unos políticos asentados en Bruselas: nuestra vida y la de los ciudadanos de 26 países más. Se demuestra así, en esta época de exacerbados particularismos, que las personas somos más parecidas de lo que muchas veces creemos.
Quitando al Athletic de Bilbao, con el que se medirá el día 13, ningún equipo de nuestra Liga tiene más canteranos que el Barça: Puyol, Valdés, Xavi, Piqué, Busquets, Bojan…
Regreso de un viaje por varias capitales españolas, donde bastantes de mis interlocutores dan ya por liquidado políticamente al presidente valenciano, Francisco Camps, tras la revelación ¿insidiosa? de sus últimas conversaciones telefónicas con Álvaro Pérez, el Bigotes
Los enjuagues en la confección de las listas para el Parlamento Europeo evidencian el poco respeto de los partidos políticos a las instituciones comunitarias.
Estos últimos días, escolares españoles de secundaria se han sometido al examen del cuarto informe PISA, para evaluar los conocimientos comparados de alumnos de 57 países. En el anterior, los resultados no pudieron ser más desoladores: España ocupó el lugar 35 en conocimiento de la lengua, el 32 en matemáticas y el 31 en ciencias. Es decir, por la cola. Y, además, descendiendo respecto a los informes anteriores.
Para algunas personas, el engaño debe tratarse de algo compulsivo. Y a los demás, por lo visto, nos apasiona que nos engañen.
El protocolo de actuación de las tropas españolas contra los piratas somalíes es tan estricto que sólo pueden tirar a matar cuando peligre la vida de los rehenes. Se trata de una hipótesis tan indemostrable que sólo se podría verificar cuando los secuestrados hubiesen sido asesinados.
Tengo a un consejero de una comunidad autónoma persiguiéndome por medio país para que tomemos juntos un café. Tal requerimiento se debe al comentario que hice sobre un turbio asunto de contractos públicos que le afectaba. Está visto que no hay como criticar a alguien para que te preste toda la atención. En cambio, si hablas a su favor no te hace ni caso.
Las compañías aéreas de vuelos baratos cada vez lo son menos: lo de baratos, digo. No sólo ya no te dan gratis ni agua, sino que comienzan a cobrar por cada servicio preciso, incluida la facturación de equipaje.
La rocambolesca y ridícula peripecia de la Educación para la Ciudadanía en inglés va a acabar en una huelga general de la enseñanza valenciana el próximo día 28. Ya ven lo que da de sí el empecinamiento en mantener una política contra corriente y contra el propio sentido común.
Las principales preocupaciones de Rodríguez Zapatero, dicen, son ampliar las opciones abortistas y las prestaciones sociales. Todo ello, menos por convicción ideológica, que también, que por conveniencia política, a fin de hallar la necesaria complicidad parlamentaria de la izquierda, cuyos votos precisa más que el agua los agricultores murcianos.
Al parecer, el rector de la Universidad de Salamanca y el colectivo de alumnos anti-Bolonia van a debatir pública y civilizadamente sobre el controvertido plan de estudios europeo.
Ya era hora.
Un amigo mío, ingeniero, ha elaborado un modelo matemático que concluye que actualmente hay en el mundo más gente que cree en Barak Obama que en el mismísimo Dios. Tal cual.
Abortistas y antiabortistas están de acuerdo, al menos, en una cosa: en que la interrupción voluntaria del embarazo debe ser la excepción y no el método habitual de contracepción. Y, si no coinciden en este planteamiento, deberían hacerlo, ya que el número de abortos se ha duplicado absurdamente en España durante la última década, pasando de 53.847 en 1998 a 112.138 en 2007.
El trabajo de ministro es efímero y en muchos casos ni siquiera deja huella. Porque, ¿quién se acuerda de la mitad de los integrantes de los sucesivos Gobiernos de Rodríguez Zapatero? La mayoría del personal ignora, incluso, el nombre de Elena Espinosa y eso que es, junto a Fernández de la Vega y Miguel Ángel Moratinos, uno de los tres únicos supervivientes de aquel primer Gabinete de 2004. Sic transit gloria mundi, que decía el clásico.
Por una vez, vaya por Dios, socialistas y populares locales están de acuerdo en solicitar para Salamanca la sede del “Año del Español” en 2010. Lo más lógico, sin embargo, qué quieren que les diga, sería llevar tal acontecimiento a cualquier lugar de América, incluso a Miami, donde nuestro idioma es mucho más apreciado que en la propia España.
José Bono ha ordenado retirar del Diario de Sesiones de Las Cortes los insultos de la diputada Celia Villalobos a su colega Miguel Ángel Heredia. Así que ya no constará que aquélla le llamó “indigno” y “ladrón”. Tampoco los reproches previos del diputado socialista al alcalde de Málaga.
Es una pena, qué quieren que les diga, pero sobre todo una falsedad.
Es más fácil que quiebre el Valencia C.F. de Vicente Soriano, ya que al fin y al cabo se trata de una empresa privada, que lo haga cualquier ayuntamiento, institución pública por encima de esos avatares.
Lo cierto, sin embargo, es que una gran parte de los 8.112 municipios españoles está al borde de la ruina y que sus generosas y a veces desmedidas prestaciones ya no van a ser lo que eran. El presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, el alcalde de Getafe, Pedro Castro —sí, el mismo que llamó “tontos de los cojones” a los votantes del PP—, acaba de reconocer que “los ayuntamientos cobran menos del 30 por ciento de los servicios que prestan y así no podemos seguir”.
Me consta que en la reunión del G-20 en Londres no se ha hablado de las operaciones de aumento de pecho. Ignoro por qué, ya que el sector de implantes de silicona ha sido de los más afectados por la crisis y su actividad ha caído este año un 50 por ciento.
Antes, por aquello de dos guerras mundiales, abundaban los apátridas, gente errante y sin derechos políticos.
Ahora, en cambio, la mitad de los países admite la múltiple nacionalidad de sus ciudadanos. El ex presidente peruano Alberto Fujimori, aprovechó ese hecho para refugiarse en Japón al ser reclamado por la justicia y el portero del Arsenal, el pamplonés Manuel Almunia, está iniciando ahora los trámites para poder ser internacional con Inglaterra.
La pregunta se la formulaba esta semana en un diario digital el ex director de Avui Vicent Sanchis, “un valenciano que forma parte de la nación catalana”, según él.
No me refiero a la condición de Ciudad Europea de la Cultura, circunstancia que compartirá la capital turca el próximo 1 de enero con la población alemana de Essen y la húngara de Pécs.
Aludo, más bien, a su actividad vertiginosa que, a pesar de la brutal crisis económica, hace de Estambul una de las ciudades más dinámicas de este continente.
Los vecinos de Amstetten quieren convertir en atracción turística el zulo donde Josef Friztl realizó sevicias continuadas con su hija Elisabeth.
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, suele presumir de contar “con gente mejor que yo para aprender de ellos todos los días”. Contra lo que pudiera parecer, lo que hacen los dirigentes políticos es justamente lo contrario.
Rodearse de incompetentes, e incluso de algún cretino, les sirve a los jefes para endilgarles a ellos sus propios errores y salirse luego de rositas.
Ya conté en una ocasión el día en que me sentí mayor:
—¿El señor Arias? —inquirió una voz al teléfono.
—Soy yo —contesté ingenuamente.
—¡Ah! Ya… Perdone. Pero usted debe ser su padre. Yo por quien pregunto es por el señor Arias, alguien más joven.
Cuando yo creía haber superado ese trauma hace ya algún tiempo, acabo de recibir otro varapalo del que aún no me he repuesto.
Los delegados del Gobierno en las comunidades autónomas suelen ser unos tipos tan grises que se confunden con el pavimento. Hasta hace poco. De repente, en la pugna con aquellas comunidades de signo contrario al de Rodríguez Zapatero han adquirido un protagonismo que ni los gobernadores civiles de Franco. En Valencia, por ejemplo, no hay foto en la que no salga el socialista Ricardo Peralta, queriendo opacar así a Francisco Camps. Tan convencido está de su papel, que llega a oscurecer al líder autonómico de su propio partido, Jorge Alarte, gran desconocido aún por la ciudadanía.
La lista de los más ricos del mundo que elabora la revista Forbes acaba de incluir a un delincuente por primera vez. Eso, que se sepa, porque hace nada Bernard Madoff era considerado un millonario ejemplar y ahora resulta que no es tan sanguinario como el narco de la lista, Joaquín Guzmán, El Chapo, pero no por ello menos bandido.
La imputación penal de un político en ejercicio viene a resultar un incordio no sólo para él, sino para sus propios administrados, ya que, aunque él no lo pretenda, suele distraerle de la gestión pública a fin de preparar su defensa jurídica.
Que si espionajes políticos en Madrid, que si el caso Gürtel, que si las trapisondas del conseguidor Francisco Correa, que si el juez Baltasar Garzón,… La clase política española anda muy entretenida con estos dimes y diretes, muchos de los cuales luego no llegan a sustanciarse judicialmente.
El colegio Montessori estima aún prematuro el reimplantar la enseñanza separada por sexos pero irá por ahí.
Al pensamiento progre dominante semejante medida debe parecerle la vuelta a las cavernas, sin más. ¡Tantos años de lucha para conseguir la igualdad educativa y ahora nos salen con eso!, vendrán a decir, sin pararse a considerar si la acción resulta conveniente o no, si ofrece ventajas en algunos casos o si permite mejorar el rendimiento escolar en otros.
“Mi amiga más amiga”, como dicen los niños en el cole, tiene un concepto tan radical de la igualdad de sexos que está en contra del Día de la Mujer y símbolos de ese tipo: “Se trata de acciones paternalistas y condescendientes hacia alguien a quien se considera inferior o más desvalido”.
Con la crisis económica nos puede pasar como a Nueva Orleáns con el huracán Katrina: venga a poner diques contra las olas y, una vez inundados, la desolación resultante fue mayor que si no se hubiera embalsado el agua.
Me refiero ahora a ese coste creciente e inacabable de subsidios contra el desempleo en vez de aportar recursos para impedir el paro. Los expertos estiman que la tasa de desempleo el año que viene llegará al 20% de la población activa (más del doble de la media europea) y afectará a 4,5 millones de personas. Para recordar una situación semejante, con una caída prevista del PIB del 3%, tenemos que remontarnos a la Guerra Civil, hace 70 años.
Parece que en época de crisis los vendedores deberían ser más amables que lo normal, para aumentar su alicaído negocio, pero no es así.
José Luis Rodríguez Zapatero está deseando que pasen enseguida las elecciones autonómicas de Galicia y Euskadi para, ante el eventual resultado positivo para su partido, tomarse un respiro. Porque después, según todos los datos que él maneja, en vez de su prometida reactivación del empleo, viene la catástrofe económica.
Al parecer, el sinvergüenza de Francisco Correa tiene la mayor parte de su patrimonio ilícito en varios paraísos fiscales. ¿Cómo puede ser que a estas alturas haya más de 30 países que en realidad sólo son unos Estados criminales?
Hace tiempo que el panorama económico y político del país no andaba tan revuelto en perjuicio, sobre todo, de los pobres ciudadanos.
Como si no tuviésemos bastante con una crisis económica de proporciones devastadoras aún sin evaluar correctamente, ha comenzado una cacería más aparente que efectiva de políticos presuntamente corruptos y de tramas perversas que, más que tales, lo que sí evidencian es el oportunismo de algunos chorizos que medran a la sombra de los partidos.
Durante años, se ha venido estableciendo una edad muy baja para permitir la actividad sexual presuntamente consentida, y otra más elevada, en cambio, para que los jóvenes asumiesen la responsabilidad penal de sus posibles crímenes. Con ambas medidas, hasta el presente hemos hecho las delicias de pederastas y otros pervertidos, por una parte, y minimizado alevosos asesinatos cometidos por adolescentes, de otra.
Justo cuando España no tiene ya un banco central, competencia que asume en Bruselas para toda la Unión Europea
el señor Jean-Claude Trichet, nos empeñamos aquí en que a cada comunidad autónoma le quede una única caja de ahorros sobre la que los políticos regionales puedan operar a su antojo.
Se argüirá que soy un exagerado y hasta un encizañador, pero ya me dirán.
Las vacas de fibra de vidrio creadas hace diez años por el suizo Pascal Knapp llevan semanas pastando por Madrid.
No son las mismas que vimos en Barcelona hace cuatro años porque poco a poco, exhibición tras exhibición, esos bovinos artificiales van muriendo a manos de vándalos callejeros, que no sólo los mandan al hospital creado al efecto, sino que arramblan con algunos de ellos, aunque estén bien atornillados al cemento y pesen hasta 150 kilos.
Los partidos políticos no son eternos, pese a lo que suelen creer sus dirigentes. En 1991 se desvaneció el PCUS, tras más de setenta años de cruel dictadura en la URSS. Tres años después le ocurría lo mismo a la omnímoda Democracia Cristiana italiana creada por Alcide de Gasperi. ¿Y qué no sucedió aquí con la efímera UCD de Adolfo Suárez, nacida también con pretensiones de durar indefinidamente?
O sea, que la pregunta puede resultar impertinente, pero no es ociosa en absoluto.
Hay que agradecer a los sindicatos españoles que no se hayan echado a la calle con motivo de la crisis económica. Al menos, por ahora.
Con la enormidad del problema colectivo existente, sólo faltaría que las centrales sindicales, en vez de apretarse también ellas el cinturón, arrojasen más gasolina al fuego. Eso, en vez de resolver las dificultades actuales, haría el incendio aún más devastador.
A medida que las arcas públicas se vacían mucho más rápido que lo que tardaron en llenarse, vale la pena realizar algunas incómodas reflexiones antes de que se cubran totalmente de telarañas.
Me refiero al derroche sanitario. Así, como suena.
No sé sin son 700 o sólo 70 los asesores de Rodríguez Zapatero, pero me sobran todos. También estoy hasta el gorro de los de Pérez Touriño y de Esperanza Aguirre, de la ministra Bibiana Aído y de todos los alcaldes de Cataluña y España entera.
Los jueces, ahora, piden justicia para ellos. No está nada mal, porque también tienen derecho. Claro que ante su amenaza de huelga, un amigo ironizaba con malicia: “A lo mejor ésta no se nota, porque jamás he visto a un magistrado llegar a la hora señalada para una vista”.
Supongo que no sólo en Madrid todo el mundo espía a todo el mundo. Sólo ocurre que los hurones del entorno del PP deben ser más chapuceros que el resto.
Leo dos noticias no sé si contradictorias, pero sí al menos complementarias. Por una parte, el cantante asturiano Víctor Manuel pide con todo el derecho la cooficialidad regional del bable; por otro, el PP pretende que una ley garantice el aprendizaje del castellano en cualquier parte de España.
Mientras aquí andamos todavía en estas pugnas aldeanas, un amigo mío acude esta semana a un congreso en Barcelona que, en vez de en catalán o castellano, se desarrollará todo él en inglés. Coincidiendo con ese hecho, leo en un magazín que el doctor Mariano Barbacid y su equipo de investigadores españoles también hablan entre ellos en inglés, su habitual instrumento de trabajo.
A un medio digital catalán le sorprende que en las preguntas televisivas a Rodríguez Zapatero no se hubiese planteado ninguna relativa a la financiación autonómica ni sobre aquella comunidad autónoma.
Pues a mí no, porque a la gente del común nos traen sin cuidado los repetidos rifirrafes de los políticos de profesión sobre competencias territoriales y la mayor o menor cantidad de dinero que ellos pueden manejar a nuestra costa.
Un empresario amigo, impresionado por la prédica de Miguel Sebastián, ha sacado a su hijo de la Universidad de Stanford, aunque no ha conseguido convalidar sus estudios en España.
Sin amilanarse por ello, el hombre ha renunciado a comprar camisas italianas y zapatos ingleses, ya no bebe whisky y ha dejado de ir a su pizzería habitual y al bistró de los viernes por la noche.
Con pocas horas de diferencia, hubo esta semana pasada sendas conferencias en Valencia de Jorge Alarte y de José María Aznar ante públicos obviamente bien distintos. Por puro azar, el ex presidente llegó al hall de su hotel cuando éste se llenaba de simpatizantes socialistas: la tensión, en aquel momento, podía cortarse con un cuchillo.
La crisis económica está dando al traste con todo, incluso con las estadísticas.
No hace tanto, la Fundación Sistema, que preside Alfonso Guerra, pronosticaba que de mantenerse su ritmo de aumento, habría 15,3 millones de extranjeros en 2015; o sea, el 27 por ciento de la población total.
Hay tres tipos de actitudes frente a la crisis económica: la de los pesimistas, la de los más pesimistas y la de quienes piensan como yo. Me explicaré.
Los primeros, como Solbes, sólo reconocen, por fin, que las cosas van mal. Lo segundos, como la UE, pronostican que van a ir a peor. Servidor y algún otro creemos, además, que de seguir así esto no tiene remedio. Continúo explicándome.
A Rajoy le ha parecido “muy bonita” la pose —sugerente, pícara, sensual, atrevida o erótica— de su portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, en un magazín.
Entrevistado el otro día por la televisión, un técnico nombrado para su cargo por el Consell se dedicó a citar en cada frase de forma reverencial y gratuita el nombre de Francisco Camps. Deliberadamente o no, dio la impresión de un temor injustificado a perder su puesto o, cuando menos, de un sometimiento excesivo al presidente de la Generalitat.
De momento sólo ha sucedido en una categoría menor del fútbol catalán, pero, de no atajarse a tiempo, cualquier día veremos la caza de inmigrantes en algún enconado partido de Primera División.
A medida que decae la fe en las creencias tradicionales —ahí está el bus de ateos y librepensadores para evidenciarlo—, aumenta el crédito de los ocultismos más variados.
Para pasar a la Historia, en este país hay que estar previamente muerto. Pero José María Aznar, ni eso. Cada declaración suya, con la incontinente desenvoltura que le caracteriza, supone un nuevo clavo para el ataúd en el que muchos quieren, como a Drácula, enterrarle en vida.
Tal como va de lenta la justicia en este país —y más que irá, en vista de sus sucesivos líos, amenazas de huelga y aumento de querellas—, supongo que la expropiación del Palacio de Orellana de Salamanca seguirá coleando dentro de varias décadas.
Me parece muy bien la campaña de la Unió d’Ateus i Lliurepensadors publicitando que “probablemente Dios no existe”.
Por la carga emocional y de identificación colectiva que conllevan, a los clubes de fútbol se les permiten actuaciones en el borde de la legalidad que nos están vetadas a los demás mortales.
Piénsese, si no, en la controvertida ampliación de la esquina del Bernabéu que Ramón Mendoza obtuvo hace 15 años del entonces alcalde de Madrid, Álvarez del Manzano. O en las recalificaciones del estadio del Manzanares conseguidas en su día por Jesús Gil y en la actualidad por Enrique Cerezo.
Cuando Fidel Castro entró en La Habana en 1959, una veintena de casinos y varias docenas de prostíbulos ejemplificaban la corrupción del régimen de Fulgencio Batista y su vinculación con las mafias de Estados Unidos.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel