En las últimas décadas se han cerrado al culto bastantes templos católicos y alguno ha acabado como lugar de ocio o diversión.
Son los signos de los tiempos, de las leyes de mercado y de la libertad religiosa. Pero mientras el número de iglesias disminuye, el de mezquitas aumenta.
No es un asunto sólo de España, claro, pese a que en este país existan oficialmente censadas entre 300 y 400 mezquitas; ellas y otras tantas irregulares atienden las necesidades espirituales de un millón de musulmanes. Y aunque aquí no hemos llegado a lo de Rótterdam, donde el mahometano de origen marroquí Ahmed Abontaleb será su nuevo alcalde, todo se andará.
La tolerante y laica Europa se vuelca, pues, con el Islam. Lástima que los países islámicos no muestren la misma tolerancia e idéntica reciprocidad con otras religiones, incluida la católica. Si así lo hicieren, dejarían sin argumentos a quienes creen ver en la proliferación de mezquitas el peligro de un nuevo fundamentalismo.
El debate no ha hecho más que comenzar.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel