Acabo de recopilar en un libro medio centenar de artículos sobre Valencia y sus vicisitudes publicados en diversos medios españoles durante dos años.
Vistos en conjunto, constato que esa comunidad no es el edén del que presume el Gobierno valenciano, pero menos aún la catástrofe que pregonan algunos críticos indoctos. De ahí el título del volumen: Valencia, entre el cielo y el infierno.
Y es que unos y otros pretenden que las cosas sólo son blancas o negras, cuando la vida consiste en una gama de grises más o menos llevaderos.
Lo bueno del caso es que en la Comunidad Valenciana, o País Valencià —que ambos bandos, puestos a llevarse la contraria, difieren hasta en el nombre—, se vive mejor que en otros lugares de mayor renta: por el carácter animoso de su gente, quizás, aunque eso desquicie a los partidarios del desastre.
Sé que este comentario tampoco gustará ni a unos ni a otros. Si no fuese así, el oficio de articulista sería más cómodo, claro, pero también más aburrido.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel