Mientras otros países mejor dotados y con más turistas en Tailandia se lo tomaban con calma, el Gobierno español mandó enseguida sus aviones militares a repatriar a sus compatriotas de vacaciones en el país asiático.
Si no más ricos, sí somos más echados para adelante y, en cualquier caso, más dispendiosos que otras naciones con más posibles que nosotros. Por las mismas fechas, el eurodiputado catalán Ignasi Guardans, pillado, él sí, en medio de los atentados e Bombay, se quejaba del ineficaz rescate de la UE a sus parlamentarios.
Y es que por nosotros que no quede. Que sepan, pues, todos nuestros conciudadanos que pueden viajar tan ricamente a cualquier país de alto riesgo a llenarse de sol y de souvenirs que si vienen mal dadas —o existe una remota posibilidad de que eso llegue a suceder— serán repatriados por la cara.
No hablo en metáfora. Muchos de los que acaban de regresar de Bangkok reconocen que han anticipado su regreso al ofrecérselo gratis nuestro Gobierno o que han forzado las compras de última hora —tan mal no debían hallarse, los pobres— ya que en la operación rescate no se les ha aplicado la limitación de peso en su equipaje.
Todo eso, en plena crisis económica, ya me dirán.
Me parece bien, no obstante, que nuestra diplomacia oriente, auxilie y proteja a los compatriotas dejados de la mano de Dios en el extranjero. De hecho, ya lo hace, prestando ayuda jurídica y consular a más de 1.500 españoles presos en medio centenar de países, la mayoría de ellos convictos por tráfico de drogas. También todo hay que decirlo, en los últimos años el Ministerio de Justicia ha conseguido la repatriación por mes de unos diez conciudadanos condenados en algún lugar del mundo. Aun así, hay a quienes todo eso les parece insuficiente, como a la familia de María José Carrascosa, que lógicamente quiere que el Gobierno español se persone como parte interesada en el proceso de la mujer detenida en Estados Unidos.
Pero hablábamos de otra cosa: de la impunidad a veces inconsciente de mucho personal que corre peligros innecesarios sabiendo que sus problemas los resolveremos entre todos. Me refiero a quienes escalan montañas sin estar preparados para ello, se bañan en playas con bandera roja o se pierden en un bosque que no tienen porqué atravesar y luego exigen que se les rescate con cargo a los impuestos de quienes prudentemente han permanecido en casa.
Mientras todo esto sucede, cada vez son más los trabajadores que pierden su empleo, las empresas que se ven obligadas a cerrar o los ciudadanos que no pueden pagar sus hipotecas. Por eso, si no priorizamos nuestras necesidades y seguimos presumiendo de un esplendor nacional del que carecemos, iremos abocados indefectiblemente al despeñadero.
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Creo que esto tambien fue una accion relacionada con demostrar que el psoe SI "rescata" a los espanoles, reforzando asi sus criticas a "espe" siendo para el psoe una mala persona que dejo a su suerte a varias personas alli... muy injusto comentario, aunque yo no sea votante del pp.
Si señor cocinero, se puede decir mas alto pero no mas claro.
Lo ha bordao usted. Un comentario esplendido, le felicito.
Este Estado de Beneficencia se va por el despeñadero. Entre el hedonismo de gran parte de la ciudadanía y el paletismo y la búsqueda obsesiva del voto de nuestro gobierno, los dispendios se multiplican mientras una parte de los ciudadanos observa con una mezcla de rabia e incredulidad la función.
Gran parte de estos ciudadanos aventureros, insensatos y exigentes son vascos y catalanes; ciudadanos que, en su mayor parte, despotrican habitualmente del gobierno español, pero que, cuando se encuentran en una situación como la de Tailandia, no se acuerdan de su gobiernito de pacotilla, sino que se ponen chulos y exigentes con el gobierno al que aborrecen.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel