Este curso escolar, los alumnos valencianos estudiarán Educación para la Ciudadanía en inglés. Me temo que no se trata tanto de que aprendan la lengua de Shakespeare como de que logren desconocer la polémica asignatura cívica.
No obstante, cada vez existen más espacios en nuestro país donde el inglés resulta más útil que el castellano. Hace un año, por ejemplo, un colegio público de la localidad alicantina de Rojales, con 700 alumnos de 59 nacionalidades diferentes, celebró una asamblea de padres. Uno de los siete únicos asistentes pretendió hablar en español. Los demás se opusieron, alegando que no entendían el idioma.
Y es que en esa provincia hay ya una decena de municipios con más habitantes extranjeros que nacionales. Así se explica la creciente cantidad de concejales foráneos en ejercicio y la floración de partidos exclusivos para forasteros. Recientemente, en Benimatxell, con un 64 por ciento de residentes extranjeros, la teniente de alcalde austriaca Konny Rheindorf ha sido acusada de corrupción urbanística, como muchos otros colegas españoles. Lo chusco del caso, sin embargo, es que en el último pleno municipal contestó a un concejal de la oposición, al ser interpelada por éste: “No entiendo castellano; sólo le responderé en inglés”.
La belicosa munícipe, por cierto, es una mujer de armas tomar que, con motivo de su imputación por cohecho, manifestó que “la política española es una mierda”. No sé si semejante opinión es compartida por dirigentes de otros partidos foráneos como el suyo, pero dada su práctica excluyente hacia los nativos es probable que sí.
También en otros lugares de España de carácter bilingüe, el español comienza a ser arrumbado en beneficio de la respectiva lengua vernácula. No se trata de una opinión personal. El secretario de política lingüística de la Generalitat catalana, Bernat Joan, acaba de argumentar que el castellano se seguiría conociendo en su comunidad “aunque no se enseñase”, debido a la mera “inmersión en el medio” social aunque, eso sí, “quizás se escribiría y hablaría peor”.
No hay que esperar ya a que eso suceda cuando uno oye hoy día a locutores de Radio Nacional de España hablar de vaguistas, refiriéndose a huelguistas, o a políticos aludir a la incerteza de los extraños tiempos que corren.
Por eso, ante la evidencia de que podemos acabar hablando un castellano como aquél de los indios del far west en el doblaje de las películas de antaño, consigamos que nuestros hijos aprendan cuanto antes y mejor el inglés, para que así puedan entenderse entre ellos, ya que con su escaso y pobre idioma español seguro que no lo conseguirán.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel