Me imagino el desconcierto, la frustración y hasta la rabia de los europeos si Barak Obama no es elegido presidente de los Estados unidos el próximo noviembre. Y es que Barak es nuestro candidato: el hombre que mejor representa la postmodernidad en la era de la globalización.
Hay gente que trasciende de su rol profesional e incluso étnico en el reducido universo de los mass media. Individuos como Muhamed Alí, Michael Jordan o Tiger Woods,… iconos mediáticos asumidos por todos, lo mismo en Washington que en Barcelona o Kuala Lumpur.
En ese contexto, Obama simboliza la sociedad multiétnica, el cosmopolitismo, lo anticonvencional,… Mientras él acaba de protagonizar un dinámico viaje por siete países en diez días, su rival, John McCain, ha ofrecido la imagen de un pobre septuagenario, aferrado a la mesa camilla de su casa.
Barak ya había demostrado el demoledor efecto de la comunicación persuasiva, arrollando mediante ella al poderoso y hasta ahora imbatible tándem político de Hillary y Bill Clinton, que aún no han salido de su pasmo ante tan imprevista derrota. Todo eso, sin saber aún qué ofrece a los ciudadanos el candidato demócrata, con mensajes tan contradictorios como salir de Irak, pero ser inflexible ante Irán y defender la capitalidad israelí de Jerusalén. Más vagas, incluso, son sus promesas en política interior, que adapta cada día al cambiante viento de las encuestas.
Pero, haga lo que haga, nosotros hemos optado por Obama, más allá de su presunto progresismo aún por demostrar. En la sociedad uniforme y mediática, importa más el diseño que el producto y nosotros, seducidos por la modernidad de su envase, hemos elegido ya al candidato global. ¡Pobres de los norteamericanos, pues, si deciden otra cosa!
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel