Mariano Rajoy posee tanta moral y tanta convicción de victoria como los futbolistas turcos, susceptibles siempre de marcar un gol en el último minuto y pasar así a la ronda siguiente.
Por eso, los enemigos internos del presidente del PP han hecho mutis por el foro, agotados por la demostración de aguante del político gallego, su control del balón y su capacidad de imaginar jugadas audaces con las que dejarlos descolocados.
Lástima, sin embargo, que el que acaba hoy sólo sea un partidillo de entrenamiento. El campeonato de verdad comienza a partir del lunes y sus primeros partidos serán las elecciones vascas y las gallegas. ¿Qué pasaría entonces si los resultados fuesen decepcionantes, sobre todo en Galicia, terruño de Rajoy y feudo de su amigo Núñez Feijóo? Pues que el sector crítico, ahora sumiso y encapsulado, se dedicaría a la búsqueda indisimulada de un líder de recambio.
No es exactamente lo que anticipó ayer José María Aznar en su esperado discurso, pero casi, al dar a Mariano Rajoy sólo su “respaldo responsable”. Las palabras, cuidadosamente escogidas, son justo lo opuesto a “apoyo incondicional”.
La argumentación de Aznar, impecable desde su personal trayectoria política, es que no hay que ir al centro, porque “estamos en el centro desde hace muchos años”, que eso “no puede ser nunca el proyecto personal de nadie” y que el PP no ganará si cree que puede “ignorar a los que ya nos votan”. Más claro, agua.
De ahí la urgencia de Rajoy por desactivar al sector crítico, con el que se siente hoy menos cómodo que frente a un Rodríguez Zapatero con quien está dispuesto a pactar todos los temas constitucionales pendientes. Lo mismo le sucede al líder del PSOE, necesitado —en su giro copernicano a la derecha en temas de terrorismo, inmigración y otros— de un diálogo que le negó al PP durante toda la legislatura anterior.
Como ironiza mi lúcido colega Manuel Ángel Menéndez, “en el actual ocaso de las ideologías, Zapatero parece dispuesto a hacer de Rajoy y viceversa”.
Se trata sólo de una divertida paradoja, como las de Chesterton, pero lo cierto es que el presidente del PP no ignora que, a pesar de haber ganado el partido de este fin de semana, sus mayores adversarios no andan hoy día por ahí fuera sino que los tiene dentro de casa.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel