Mariano Rajoy sabe que lo que gane por el centro no lo puede perder por su derecha, ya que allí sólo existe un erial político. Eso le diferencia de Rodríguez Zapatero, amenazado siempre por esa izquierda escuálida y menguante de Gaspar Llamazares, que en cambio sí puede robarle votos si se escora demasiado a estribor.
Por eso, Rajoy se presentó ayer en el Congreso del PP como líder de un partido “abierto”, que es un eufemismo de “progresista”, pero sin decirlo de ese modo para no molestar a nadie. Y es que Rajoy, a falta de ideología —el hombre huye de la definición política, del doctrinarismo y de la reflexión teórica como si de un virus maligno se tratase—, lo que propone son buenos modos, campechanía y compadrazgo, su versión personal del “talante” de Rodríguez Zapatero.
La primera prueba: el nuevo equipo de gobierno del partido. Sin presumir de igualdad de género ni otras zarandajas, tres de los principales cargos son para féminas. Alguna, a diferencia de la iletrada ministra Bibiana Aído, es una mujer al doscientos por cien, como María Dolores de Cospedal, que promete dedicarse “ciento por ciento” a la secretaría general del PP y otro “ciento por ciento” a la presidencia del partido en Castilla-La Mancha. Ya ven.
Pero, por encima de todo, los modos y maneras —y hasta las situaciones familiares— de los nuevos dirigentes responden a la pluralidad actual de la cambiante sociedad española. En uno de esos sobreentendidos que tanto gustan al candidato a la reelección a la presidencia, parece decir a sus futuros electores: “¿Veis? A mí no tiene que darme lección alguna de progresismo el dichoso Zapatero”.
Todo lo demás, las ponencias y sus enmiendas, que habrán sido debatidas esta madrugada, resultan irrelevantes: “Todo cabe en un partido plural y abierto”, me dice uno de los dirigentes del PP. “Lo importante, lo que va a decidir el voto de los ciudadanos en las próximas elecciones, es la situación de crisis económica —comenta otro compromisario—. Si el Gobierno se estrella, como parece inevitable, los electores se volverán hacia nosotros”.
Pero, para ello, Rajoy dixit, hay que ser “dialogante”, “abierto” y “centrado”, a fin de que esos votantes que vayan a abandonar el PSOE no sientan aversión alguna a votar al PP.
Los comentarios para este post están cerrados.
Don Enrique, de persistir Mariano Rajoy en parecerse tan "progre" a Rodríguez Zapatero, y en el sesgo que en este 16 Congreso, ha tomado el PP, igualmente los dos partidos que se disputan la gobernabilidad de España terminan tan iguales, que parecen clonados. Mal asunto según mi modesta opinión; demasiado "pesebrista- progresador" por metro cuadrado.
"Eso le diferencia de Rodríguez Zapatero, amenazado siempre por esa izquierda escuálida y menguante de Gaspar Llamazares"
Oiga, infórmese un poco. Desde que Zapatero estaba en la oposición, trató de ganarle a Llamazares por la izquierda. Lo hizo en el 2004, y lo ha vuelto a hacer más rotundamente en el 2008. De amenazado por IU, nada. Es más bien IU la que está, más que nunca, seriamente amenazada por el PSOE.
Y en cuanto a lo de que Rajoy es un progre como el que más, mire a ver, porque como continuemos por esta senda vamos a terminar sospechando si no estará usted disimulando su progresía acusando de ser "tan progre como el que más" a todo lo que se mueva. Cuando a "progre" empiece a tener la misma precisión semántica que "facha" habremos sentado las bases definitivas para no llegar a entender jamás de qué demonios hablamos.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel