A contracorriente, el blog de Enrique Arias Vega

La Europa del fútbol sí que va

19.06.08 | 08:51. Archivado en Artículos
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La Europa de los 27 ha encallado en sus sucesivos egoísmos nacionales: el último, el del referéndum irlandés.

Y es que nadie quiere perder sus particularismos, que no son pocos, a cuenta de una abstracta uniformidad. Poner de acuerdo a 500 millones de habitantes, hablando al menos 23 lenguas y con media docena más pidiendo turno, es una tarea titánica, sino imposible. No nos extrañe, pues, que en seguida nos pasen por encima países emergentes como China, India o Brasil, además de los sempiternos Estados Unidos y Rusia.

En lo único que los europeos se muestran cosmopolitas es en el fútbol. Veinte de los 23 jugadores checos del Campeonato de Europa juegan en siete países distintos del suyo. El delantero centro alemán, Mario Gómez, es hijo de españoles y el de Suecia, Ibrahimovic, de bosnios; otro alemán, Podolski, es de origen polaco, y el suizo Hakan Yakin, de ascendencia turca.

No hace falta hablar de entrenadores, la mitad de los cuales defienden la identidad deportiva de naciones que no son la suya. Algunos, como el holandés Guus Hiddink, que entrena a Rusia, lo ha hecho antes a equipos de medio mundo y a selecciones como las de Corea del Sur y Australia.

¿Y qué decir de la nacionalización de brasileños? Polonia tiene el suyo, Roger Guerreiro; lo mismo que Turquía, con Mehmet Aurélio, y hasta España, con Marcos Senna. Y Portugal, por aquello del idioma, dos: Pepe y Deco.

Nos enfrentamos, pues, no a selecciones nacionales sino a multinacionales del deporte. Los vestuarios de los que proceden los jugadores —Chelsea, Inter, Barça, Bayern…— son empresas políglotas en las que poco a poco, fichaje a fichaje, acaba imponiéndose una especie de inglés básico para poder pasarse la pelota entre sus componentes y no dársela a los rivales.

Ya ven qué diferencia con esa otra Europa política en que cada país se muestra reacio a ceder una pizca de soberanía y que se cargó primero una modesta Constitución y ahora el Plan B, ese inocuo Tratado de Lisboa con el que salir del paso. Si, en cambio, todos hiciésemos como los clubes de fútbol, Europa sería una unidad y no la jaula de grillos en que amenaza convertirse.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Pablo 19.06.08 | 12:08

    Hábil mezcolanza, en términos futbolísticos, de la Copa de Europa con la Unión Europea. Es verdad que si los ciudadanos del viejo contienente fuésemos tan desprejuiciados y tan internacionalistas como los jugadores de fútbol, la unidad europea marcharía mucho más aprisa.

Martes, 29 de mayo

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