Cada día entran 21 nuevos reclusos en nuestras cárceles y pasan ya de los 70.000, el doble que hace 16 años. No sé a ustedes, pero a mí me parece una barbaridad.
Para acogerlos, hace años hay proyectadas once nuevas cárceles, pero de momento sólo entrarán en funcionamiento tres. El retraso se debe a la oposición vecinal: todos queremos que haya prisiones, vertederos, centros de rehabilitación de drogadictos,… pero en otra parte.
Por eso, debido a su hacinamiento, con acumulación de presos preventivos y otros ya condenados, nuestras cárceles constituyen un auténtico polvorín. Y, últimamente, tres de cada cuatro nuevos internos son extranjeros. Ésa es otra.
Pero mucho mejor que construir prisiones indefinidamente, sería agilizar la justicia y prevenir que se cometan fechorías. Conseguir una justicia rápida y eficaz, evitar situaciones de marginación social y tratar adecuadamente los delitos menores resulta más barato y más útil que llenar el país de cárceles ingobernables.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel