Hay gente que cree en la crisis con la fe del carbonero, que se decía antes. Es el caso de Mariano Rajoy, por supuesto. Otra, como Rodríguez Zapatero, es una agnóstica de tomo y lomo: “No existe más que una desaceleración del crecimiento”. Y una tercera, como Solbes y Almunia, se debate en irresueltas dudas de fe.
En ese panorama de confusión, sólo hay dos certezas. Una: que España creció más que su entorno en estos años y que le va a ir peor que ese mismo entorno en los años venideros.
La otra: que hemos sido más cigarras que hormigas. Durante la bonanza económica hemos gastado como locos, hemos importado de todo, nos hemos hipotecado hasta las cejas y debemos hasta la camisa. En cambio, no mejoramos nuestra productividad ni somos más competitivos, no hemos invertido en formación ni en tecnología ni hemos creado una imagen de marca en el exterior.
O sea, que, como dicen de las meigas, la crisis a lo mejor no existe, pero haberla, sí que la hay.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel