Esto me lo contaron en una empresa norteamericana. Un grupo de gente salía del edificio corporativo con su jefe y le reía su último chiste. Salvo un individuo, que permanecía serio. El jefe, intrigado, se volvió hacia él: “¿Y usted por qué no se ríe, es que no le hace gracia?” “No. Es que yo no trabajo aquí”.
Es el ejemplo máximo de la adulación obligada. Pues ahora resulta que, según un estudio, los españoles somos los más pelotilleros de Europa.
Yo, ya se lo digo, no me lo creo. Lo que pasa es que en otros países si la gente quiere algo de sus superiores sigue los trámites y los procedimientos establecidos. Aquí, como somos orgullosos, no es que hagamos la pelota a nadie, sino que nos pasamos las normas por la entrepierna y preferimos acudir al compadreo. Al fin y al cabo, también para la contratación de personal sigue valiendo más un buen enchufe que el mejor proceso de selección.
Claro que siempre hay pringados, es decir, gente más respetuosa o apocada, que sigue las reglas antes que atreverse a jugar al golf con su jefe. Ésos son, precisamente, los que se cargan con el trabajo suyo y el del golf. Pobres.
Pero eso ocurre aquí y en la Conchinchina, que se decía antes. Lo que hay que evitar, en cambio, es una costumbre muy nuestra, la del puenteo; es decir, saltarse al jefe inmediato para apelar al superior. No conseguiremos con ello más que cabrear a nuestro jefe. Sólo conozco una vez que funcionó, en el caso de un becario que amenazó con acudir al director general. Su frase “se lo diré a papá” fue mano de santo para solucionar su problema.
Bromas aparte, si todavía no somos pelotilleros llevamos camino de serlo: con tanto empleo precario, sueldos bajo mínimos, recorte de puestos de trabajo y otros acosos laborales, el que no le haga la rosca al jefe corre el riesgo de quedarse sin empleo. Y es que estos tiempos de crisis no son para tomárselos a broma.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel