A contracorriente, el blog de Enrique Arias Vega

Zaplana y otros profesionales de la política

03.05.08 | 06:15. Archivado en Artículos
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Nunca he entendido el recelo de los españoles hacia los políticos con patrimonio personal. Esa suspicacia ha impedido que personas de posibles, como Rodrigo Rato, pudiesen aspirar a la presidencia de la nación.

En Estados Unidos sucede justamente lo contrario, quizás por su primigenia ética protestante, según el análisis de Max Weber. Lo cierto es que los norteamericanos creen que quien ha triunfado en la empresa privada también puede hacerlo en la vida pública, refugio muchas veces de los menos preparados. En tiempos del inefable Richard Nixon llegó a acuñarse incluso una especie de malévolo eslogan: “Si tienes dos hijos, dedica el listo a los negocios y al tonto mételo en política”.

Vienen a cuento estas reflexiones por el paso al sector privado de dos importantes personajes públicos: Eduardo Zaplana, ex portavoz del PP, y David Taguas, asesor económico de Rodríguez Zapatero, con lo que se evidencia que éstas no son cuestiones de un determinado color político, sino de oferta y de demanda. ¿Cuántos otros políticos no desearían recibir ofertas como las suyas? Muchos de ellos, en cambio, sobreviven sin esperanza de futuro, aferrados al cargo y bajo el cobijo del erario, antes que ir inevitablemente al INEM.

Para refrendar esta hipótesis, mi admirado amigo Javier Paniagua, socialista sagaz y penetrante, reflexionaba públicamente en una tertulia televisiva: “¿No os dais cuenta del excesivo número de funcionarios entre los políticos? Y es porque la vuelta a la función pública constituye un colchón cuando vienen mal dadas”.

Por eso, digo, prefiero a la gente que entra en política por vocación, y perdiendo una pasta gansa, como Juan Costa o Manuel Pizarro, a quienes han hecho de ella un modus vivendi para no encontrarse a la intemperie. Sin ánimo de criticar a nadie, Dios me libre, uno lleva años oyendo a políticos acomodados en la oposición, como el secretario salmantino del PSOE, Emilio Melero, que van a dejar su cargo, sin que nunca llegue el momento de concretarlo. Claro que lo mismo cabría decir de algunos líderes sindicales, como el ugetista valenciano Rafael Recuenco quien, tras decir que dimitía, ahí sigue.

En lo único que se debe ser de una exquisita exigencia es en que no se vulnere la ley de incompatibilidades: tanto en el caso de Taguas, de Zaplana o de quien sea. Pero me temo que ellos, como antes Miguel Boyer, Jaume Matas, Josep Piqué y muchos otros, cuando han estado en política lo han hecho por vocación pública, pudiendo haber ganado muchísimo más dinero en la empresa privada.

8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Reme 11.05.08 | 12:43

    ¿Al final qué pasa con el señor Taguas? ¿Se va o no con la patronal de la construcción? ¿Eso es compatible con su actual cargo o no?
    La verdad es que no nos estamos enterando de nada.

  • Comentario por Pablo 09.05.08 | 08:40

    Visto todo lo que está sucediendo en el Partido Popular desde que Zaplana dejó la política, qué bien hizo en marcharse antes de que la descomposición del partido comience a heder,

  • Comentario por Pablo 05.05.08 | 08:26

    Los del PSOE están calladitos con la decisión de Zaplana porque les sirve para encubir la engolfada de David Taguas, de cobrar del sector al que ha estado ayudando desde su puesto en la Moncloa.

    Si hubiese sido al revés habría que haber oído los gritos de la milicia mediática socialista. Lo suyo habrían sido alaridos.

  • Comentario por cretinez 04.05.08 | 09:06

    Este es el mundo al revés:

    A LOS BUENOS LOS HACEMOS MALOS y
    DE LOS MALOS DECIMOS QUE SON BUENOS.

    Parecemos totos de baba.

  • Comentario por Espe 04.05.08 | 08:10

    Creo que hay que saber dstinguir las cosas. Una cosa es utilizar el cargo público para favorecer a aquellos con los que se ha tratado desde él, que sería lo del señor Taguas.
    Otra cosa muy distinta es lo del señor Zaplana. Es decir, dejar la política cuando ya no te quiere en ella tu propio partido y buscarse la vida (aunque sea ganando mucho dinero, mejor para él) en una actividad que no tiene nada que ver con su antiguo cargo y sí con sus cualidades personales.

  • Comentario por kalikatres 04.05.08 | 00:48

    Vaya. A todos estos comentaristas les parece cojonudo que dos trepas de la política hayan usado su cargo público para dar el pelotazo. Y luego se quejarán de como va el país.

  • Comentario por Jordi bis 03.05.08 | 12:02

    La mayor parte de los políticos españoles no tendrían donde caerse muertos si no fuera por sus prebendas. Se ve perfectamente por las broncas internas de los partidos cuando se confeccionan las listas electorales o se distribuyen los cargos. Hay quienes estarían dispuestos a matar por ellos. Comprendo perfectamente que sin coche oficial y un buen sueldo asegurado más dietas y pluses se pasa muy mal. Pero eso no quiere decir que tengamos los mejores representantes posibles, sino los más hábiles para vivir de los impuestos y eso, estoy de acuerdo con el artículo, no es plan.

  • Comentario por Reme 03.05.08 | 11:46

    Me gusta el enfoque de este artículo porque es muy distinto a los otros que he visto sobre el abandono de la política por los señores Zaplana y Taguas. Además estoy de acuerdo con él, ya que muchas veces los mejores son quienes peor trato reciben por parte de sus compañeros políticos. En la política hay mucho mediocre y mucho envidioso. Y en los medios de comunicación también.

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