Las trifulcas entre los dirigentes del Partido Popular no han llegado a las páginas de sucesos, pero casi. Como si no tuviesen ninguna labor de oposición que ejercer, prefieren despellejarse unos a otros, mientras el PSOE se solaza ante tan imprevisto y generoso regalo.
Los lodos de ahora provienen de aquellos polvos de hace cuatro años, cuando el PP se quedó sin un Gobierno que ya creía en el bolsillo. En vez de reponerse del golpe y tirar hacia adelante, sus líderes quedaron presos del estupor y del pasmo, lamiéndose unas heridas irreparables. En el ínterin, Rodríguez Zapatero, libre de cualquier traba, ha propinado al país un revolcón mayúsculo que en otras circunstancias habría requerido veinte años.
Sólo ahora, cuando ya han perdido hasta la esperanza, los dirigentes populares parecen emerger del aturdimiento y el letargo pero, oh sorpresa, no para ofrecer una alternativa que entusiasme frente al actual Gobierno, sino para ver quiénes de ellos son más culpables que otros en el desbarajuste de todos.
No me dirán que no resulta grotesco el panorama.
En el PP de hoy, como hace dos décadas, cuando hubo de imponer orden José María Aznar, no hay tanto afinidades como desavenencias. No se está con fulano o con mengano, sino contra Aguirre o contra Ruiz-Gallardón, contra el liderazgo de Rajoy o contra un relevo de éste que se juzga como precipitado.
Claro que nada de esto es nuevo en política. Ya lo anticipó hace medio siglo el democristiano alemán Konrad Adenauer: “Hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido”.
Pues bien: de creer a los compañeros de Mariano Rajoy, lo importante es que éste gane el próximo congreso del PP, como si eso no consistiese sólo en un mero entrenamiento y el partido de verdad sea el que se dispute contra Rodríguez Zapatero.
Mientras tanto, el presidente, aburrido ante la ausencia de oposición externa, va laminando uno a uno a sus compañeros de la Nueva Vía que le auparon a La Moncloa: Jordi Sevilla, López Aguilar, Jesús Caldera,… Y es que cuando uno tiene el poder hace lo que quiere sin que nadie se rasgue las vestiduras.
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Por lo que se ve, si por él fuera, Mariano Rajoy se quedaría a vivir en la Comunidad Valenciana, que es donde se siente más protegido. Casi cada semana viene por aquí. Ayer estuvo en Xàtiva. ¿Cuántas veces vendrá aún antes del Congreso de junio en valencia?
UN PROGRAMA BIEN DEFINIDO
UNA ESTRATEGIA CORRECTA
UN LIDERAZGO FUERTE
Y añado yo,un buen sistema de Propaganda del que tambien carece el PP que por carecer,carece hasta de medios de comunicación afines.Un ejemplo:si sales a la calle todo el mundo te habla de Zaplana y "sus chanchullos" pero nadie habla del caso Taguas que es un chanchullo de ZP para que los constructores sigan ganando mucho dinero y así le apoyen y es ilegal ya que va contra la ley de las incompatibilidades puesto que este señor,a diferencia de Zaplana,sigue en la política.
Y como este caso,muchos
Aquí, en Inglaterra, donde vivo, también pasan esas cosas dentro de los partidos políticos. No nos creamos que en España somos tan diferentes.
TODOS SON UNOS FACHAS
El Partido Popular debería ser precisamente el paradigma de comportamientos políticos civilizados, de respeto y convivencia democráticas, tal como lo demostró en los años de gobierno de Aznar. El ejemplo que está dando empaña su imagen y no ayuda a mejorar el enrarecido panorama político español.
Ya lo dijo el otro día muy clarito Rodríguez Zapatero. Un partido político necesita:
UN PROGRAMA BIEN DEFINIDO
UNA ESTRATEGIA CORRECTA
UN LIDERAZGO FUERTE
El PP no tiene ninguna de esas tres cosas. Lo lógico, por consiguiente, es que Rodríguez Zapatero siga gobernando por muchos años.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel