A contracorriente, el blog de Enrique Arias Vega

El Gobierno que habrá de llegar

25.04.08 | 10:47. Archivado en Artículos
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Ministros pintorescos los ha habido siempre. Hasta Franco tuvo uno que pretendió cambiar el inicio del curso académico a enero. Se llamaba Julio Rodríguez y llegó al cargo porque el dictador lo confundió con otro de igual nombre. Ya ven lo poco que le importaba su propio gabinete al extinto general.

Pero lo de ahora es una auténtica plaga. Ya me dirán, si no, qué pinta en el gobierno Fernández Bermejo, sin más mérito que haber dejado la Justicia hecha unos zorros. O el paso sin pena ni gloria por un ministerio de Joan Clos, quien por no saber ni habla bien el castellano. Claro que el hombre fue alcalde de Barcelona, pero porque lo puso Maragall cuando se fue a otros menesteres, que si no…

Todos recordamos también al inefable Sancho Rof, ministro de Sanidad con Adolfo Suárez y que, pillado en el cargo cuando la infección masiva por el aceite de colza, la atribuyó a un microbio “tan pequeño —contó en un programa televisivo, llevado de un tonto afán didáctico— que si se cae de esta mesa se mata”. El que se mató, políticamente hablando, fue él.

Pero lo de ahora, digo, es una epidemia de ministros más que prescindibles. Y no cito a Magdalena Álvarez y a la cesada María Antonia Trujillo, para que no me acusen de machista. Claro que la exigencia de una cuota femenina en el gobierno propicia la entrada en él de mujeres que, en otras condiciones, quizá no pasarían los exámenes para cartero. Rodríguez Zapatero lo ha complicado aún más en su noble ambición de entrar en el Guinness Book como el presidente de consejo con más féminas, más jóvenes, más embarazadas y más variopintas de todo el mundo mundial.

Eso, sin contar con la cuota territorial, que obliga a tener varios ministros de distintas procedencias. Para poder contentar a todos, el número de carteras del gobierno ya ha llegado a 17. Pero aún quedan muchas comunidades sin representación ministerial, Ceuta y Melilla aparte, con lo que pronto llegaremos a la veintena de ministerios.

¿Y qué decir de otros grupos sociales? De ser coherentes con las leyes de igualdad y de dependencia, tendría que haber cargos para diversas etnias, colectivos de gays y lesbianas, minorías religiosas y hasta discapacitados, dicho sea con el mayor de los respetos hacia todos ellos. Así que con menos de 30 ministros no nos arreglaríamos.

Ése es el riesgo de sustituir el talento por las cuotas, que lo que se gana en cantidad se pierde en calidad. Pero de ese modo, gente que no serviría ni como socorrista, llega a ser ministro.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Reme 01.05.08 | 08:57

    No está mal como futurible humorísitco este comentario. Hoy nos parece seguramente una chorrada que puedan pasar esas cosas, pero como dice el articulista también hace años nos habrían parecido una majadería muchas de las cosas que están ocurriendo ahora.
    Espero vivir lo suficiente para verlas.

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