A contracorriente, el blog de Enrique Arias Vega

Enseñar lo que no interesa

14.04.08 | 08:04. Archivado en Artículos
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Un profesor antisistema se despachó el otro día diciendo: “No estoy de acuerdo en que las carreras se diseñen sólo pensando en su utilidad para las empresas”. ¿Para qué deben servir, según él?: ¿para que se entretengan los hijos de papá?, ¿para derrochar el dinero público en estudios inútiles?, ¿para programar botellones, viajes de fin de curso y sexo libre?

La frase se produce cuando 46 universidades europeas tratan de armonizar sus estudios y conseguir que valgan para algo más que para colgar títulos en las paredes. Aunque tarde, han descubierto la degradación del conocimiento académico en Europa mientras que, en cambio, la movilidad de alumnos y profesores en EEUU propicia un sano ejercicio de emulación y de competencia que les lleva a ser mejores cada día.

Los rectores europeos trataron de crear en Bolonia una convergencia de planes y programas de estudio que permita equiparar créditos docentes y favorezca el traslado de una universidad a otra. ¡Ah! Y, sobre todo, menos clases magistrales y más prácticas y tutorías.

Todo este plan de mejora, claro, choca con los intereses creados de una enseñanza endogámica. En los últimos tiempos, en España se han abierto casi más universidades que bares y no hay ya pueblo que se precie que no tenga un centro de estudios superiores. ¿Qué importa, luego, si quien enseña economía de empresa no ha pisado jamás una compañía? ¿O si el profesor de anatomía no ha visto nunca un quirófano? Lo importante, al parecer, es que los chicos del pueblo no salgan de casa y que la universidad rescate a presuntos docentes que si no estarían en el paro.

Menudo plan. La prueba de que la universidad actual no enseña ni educación es la proliferación de energúmenos que agreden en las aulas a los opinantes cuyas ideas no comparten, en vez de debatir dialécticamente con ellos. Pero, claro, como decía el otro, su dialéctica no va más allá “de los puños y las pistolas”.

Así, pues, si nuestra universidad no requiere una profunda reforma, que venga Dios y lo vea.

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por RAIMUNDO 17.04.08 | 16:39

    Es evidente de que hoy día los estudiantes no quieren aprender. TAMPOCO LOS PROFESORES, que son quienes tienen más obligación de ponerse al día. En cuanto se aprieta el nivel de exigencia enseguida protestan, que si esto y lo otro, que si no es progre, que si FAVORECE LA EMPRESA PRIVADA (como si fuera algo malo, ché) o cualquier mlonga para quedarse vegentando como están.

  • Comentario por Elphin 14.04.08 | 17:11

    Sería fantástico que la Universidad fuera (también) el sitio para el saber y el conocimiento puros, para argumentar si hace falta sobre el sexo de los ángeles. Ahora bien, para eso haría falta una disciplina y un ansia de saber que dista mucho de ser la tónica general en unos estudiantes que más perecen estar en un 13º a 16º curso de Primaria.
    Eso sí, luego quieren que por tener una cartulina/título que no vale ni la tinta con la que está impresa, las empresas les den contrato indefinido y sueldos trimilenarios nada más salir

  • Comentario por enrique benavent 14.04.08 | 10:45

    Estoy de acuerdo con lo expuesto por mi tocayo, pero habría que ir a la raíz de la cuestión. El desmadre universitario es solo la punta del iceberg. El problema está en una Enseñanza Secundaria Obligatoria que ha sustituido la instrucción por evanescentes valores ("aprender a aprender" que diría Marchesi) y el bachillerato más raquítico (solo dos cursos) de toda la Unión Europea

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