Ahora que se ha muerto, todos consideran un genio a Pedro Zaragoza, el inventor del Benidorm moderno. Hace años, en cambio, lo menos que se decía de él era que se trataba de un depredador del medio ambiente.
Y es que “las ciencias adelantan que es una barbaridad”, como decía Don Hilarión en La verbena de la Paloma. Ahora que se manifiesta insostenible el urbanismo extensivo de viviendas unifamiliares, con atascos de coches, emisiones de CO2 y derroche de agua en piscinas privadas, el modelo intensivo de Benidorm empieza a ser ponderado por sociólogos y arquitectos de todo el mundo.
Pedro Zaragoza siempre, en un momento y otro de su vida, fue puesto a parir por alguien. Se le llamó hortera, por crear el Festival de Benidorm cuando a nadie se le había ocurrido la idea. Se le consideró irreverente, por irse en moto a ver a Francisco Franco y pedirle al dictador que permitiese el bikini en sus playas. Se le tildó de chalado, por viajar por Europa con una familia lapona como reclamo de veraneantes para Benidorm.
Luego, retrospectivamente, tanto la izquierda como la derecha, han convenido en que Pedro Zaragoza fue un precursor del turismo como la gran industria nacional, del marketing como sistema ideal de venta y de la permisividad como actitud ideológica. A buenas horas, mangas verdes.
Y es que en este país somos así: primero disparamos y más tarde apuntamos; antes nos dedicamos a criticar al prójimo y después reflexionamos sobre el porqué de sus acciones.
Lo cierto es que la ciudad levantina que nos ha legado su creador no tiene nada que ver con aquel poblacho marinero en que apenas si había 10.000 veraneantes cuando nuestro hombre llegó a la alcaldía. Hoy recibe seis millones de visitantes, el 11 por ciento del turismo español y sus más feroces críticos la llaman Beniyork, en alusión a la ciudad de los rascacielos. Pero ya ven: el tener más de 300 edificios que superan los 35 metros de altura permite concentrar los servicios, prescindir del automóvil, facilitar el acceso a cualquier parte, ahorrar infraestructuras y poder pasear en un espacio casi sin cuestas.
Por eso, entre otras cosas, el difunto Pedro Zaragoza fue un precursor. Y es que el tiempo coloca a cada uno en su sitio.
¿Cuántos de nuestros coetáneos, que ahora ponemos a caer de un burro, simplemente porque no los comprendemos, serán considerados unos genios mañana por la mañana? Seguro que más de los que creemos. Seamos, pues, si no más inteligentes —a diferencia de la ex ministra María Antonia Trujillo, cuando dijo “ni conozco Benidorm, ni lo quiero conocer”—, sí al menos algo más cautos antes de meter la pata.
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Acabo de leer el artículo de un periodista valenciano, "rojeras" de toda la vida, y ¡oh sorpresa! él también elogia a Pedro Zaragoza. Y eso que reconoce que el difunto era un franquista y un falangista hasta el tuétano, pobre, eso sí, y honrado a carta cabal. ¡Vivir para leer!
Que digan lo que quieran (hablar, sobre todo sin ninguna razon o argumento plausible es barato) pero el sr. Zaragoza saco un pueblo anonimo mas de la miseria reinante y lo transformo en la joya turistica y de prosperidad que es ahora.
A quien no lo guste Benidorm que no venga, pero los hechos y la prosperidad creada permanecen.
Descanse en paz Sr.Zaragoza, hacedor de prosperidad para todos....
Me parece que el blogger ha tocado un tema que levanta ronchas por todos los lados. ¡Jolín con el urbanismo!
Ya sabemos todo lo malo de que le acusan a Benidorm, pero urbanistas de prestigio mundial como Lefebvre lo han defendido. No he visto que se hable aquí de si gusta mas o menos, sino de si permite ahorrar polución por habitante, agua por habitante, coche por habitante y esas cosas. Sitios preciosos, con carísimos chalés individuales con piscina son un despilfarro ecológico y un ataque contra el medio ambiente, con los chalés incluso metidos en el agua y que incumplen la ley de costas y casi todas las leyes. Yo creo que lo hortera no está reñido con lo práctico y que lo bello puede ser insolidario y enemigo del medio ambiente.
Pero hombre de Dios! ha estado Usted en Benidorm???
Es un sitio horrible, con rascacielos de mas de cien plantas, tipo Las Vegas. Con "turistas" que no salen de sus hoteles, pues mayormente van a jartarse de alcohol "all included". Y encima, con corrupcion urbanistica galopante (preguntele al Sr Zaplana).
Benidorm es una verguenza, un sinsentido para la gente que tiene un poquito de educacion y que no quiere ver el litoral destrozado para que 4 mangantes se queden con todo el dinero.
Benidorm es un desproposito, espero que algun dia derriben ese monstruo.
Pues para usted ese horror, ese monumento a la horterada universal que es Benidorm, si tanto le gusta. Yo, para hacer turismo, prefiero mil veces cualquier pueblecito de la tierra chica de doña Mª Antonia Trujillo, a quien no parece profesar usted demasiadas simpatías. Pero hablando de Zaragoza, ¿también le alaba por haber sido hasta el último día de su vida encarnizado defensor del golpe de estado, de la guerra contra hermanos y de la dictadura salvaje de 40 años protagonizada por el generalito culón?
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel