La última crecida del río Ebro, oh paradoja, se llevó por delante algunos tinglados de la próxima Exposición Internacional sobre el agua de Zaragoza. De haberse realizado las infraestructuras del fallido Plan Hidrológico, nada de eso habría pasado.
Y es que el agua sólo parece venir para mal. Mientras tanto, algunos embalses del río Tajo viven su peor sequía en un siglo. La última autorización de trasvasar 39 hectómetros cúbicos para consumo humano en Alicante, Murcia y Almería los ha llevado al límite. Claro que el principal pantano del Júcar, el de Alarcón, sólo se halla al 6 por ciento de su capacidad máxima.
Son datos para acongojar a cualquiera.
El problema también ha llegado a Cataluña, donde el sistema que abastece a Barcelona se prevé que entre en situación de emergencia este mismo mes de abril. De ahí el consiguiente lío político: ¿tienen los barceloneses más derechos que los regantes de Gerona al agua del Segre?, ¿por qué no realizar un trasvase de excedentes al río Llobregat?
Salió la palabra trasvase y ya se ha armado. El conseller catalán Francesc Baltasar, ecocomunista, dijo que sí. En seguida la vicepresidenta Fernández de la Vega le contestó que no. ¿Cómo autorizar el tráfico de agua del Ebro, del que el Segre es afluente, dentro de Cataluña, cuando se le deniega el PHN a Valencia?
En esa contradicción andan metidos todos, Unos, como Artur Mas, porque aspiran al agua del Ródano francés. Otros, como la Diputación de Gerona, en desacuerdo con que los barceloneses se beban el agua del Ter. Y eso que los ingenieros industriales de Cataluña piden que se “pierda el miedo a la palabra trasvase” y deje de satanizarse ya a los campos de golf, que “sólo suponen el 0,6 por ciento del consumo total de agua de las cuencas internas”.
O sea, que el conflicto del agua, que comenzó enfrentando a Aragón con la Comunidad Valenciana y a Extremadura con Andalucía, se extiende ya por todos los frentes en una insólita escalada de egoísmos territoriales, pueblo a pueblo, y dentro de poco aldea a aldea.
Bien por los autores de semejante desaguisado.
Mientras tanto, nadie se acuerda ya del Plan Agua, tan aireado en su momento por la ministra Narbona y cuyas normas y recomendaciones de ahorro han sido sistemáticamente incumplidas. Y es que no nos importa la eficiencia en el aprovechamiento hídrico, de la que los agricultores levantinos son un ejemplo, sino que preferimos arrojar el agua al mar antes de que sean otros los que la utilicen.
Los comentarios para este post están cerrados.
"La última crecida del río Ebro, oh paradoja, se llevó por delante algunos tinglados de la próxima Exposición Internacional sobre el agua de Zaragoza. De haberse realizado las infraestructuras del fallido Plan Hidrológico, nada de eso habría pasado."
...pues no exactamente. El PHN sólo contemplaba captaciones del Ebro bastante más abajo de la ciudad de Zaragoza, por lo que el caudal del río a su paso por la misma es el mismo que sería si el plan se hubiese ejecutado.
Me temo que la guerra del agua no haya hecho más que comenzar. ¡Esperemos que al final no haya ningún muerto!
¿Qué tal si sustituyéramos el "para esto, lo otro y lo de más allá necesitamos tal cantidad de agua" por el "con el agua disponible podemos hacer esto y lo otro"? ¿Y qué tal si plantáramos especies autóctonas de hoja ancha, que son las que mejor regulan el ciclo del agua? ¿Y qué tal si reparáramos las conducciones defectuosas? Si todo esto fuera la política general y los trasvases la solución a casos extremos, otro gallo nos cantara.
Cuando la sed aprieta todo el mundo quiere trasvases. El gobierno catalán del tripartito, opuesto como una pantera al trasvase del Ebro a la Comunidad Valenciana, ahora quiere trasvasarlo a la propia Cataluña.
Vivir para ver
Un problema que podía estar resuelto totalmente como el tema del agua,ahora está en un punto casi dramático,mientras los políticos aparecen al respecto como mentirosos,estúpidos,manipuladores, incompetentes, avariciosos... ciudadanos,despertad coño, que esta gentuza nos lleva a la ruina.
Este es uno de los muchos líos en que España está inmersa gracias a la descomposición política ya cuesta abajo y sin frenos.
Nacionalismos egoístas y racistas,políticos avariciosos,ciudadanos lobotomizados por una red mediática al servicio de un fascismo de guante blanco,una ambición sin límites,y una irresponsabilidad de los dirigentes grandes y pequeños,que piensan que sus fechorías no se notarán en el maremagnum total nos presenta un panorama desolador.
Se necesita alguien con dos huevos y mucho apoyo,capaz de desmadejar las autonomías,retomar las riendas de todos los asuntos de interés nacional,que cumpla y sobre todo haga cumplir la Constitución,y que promulgue una ley durísima contra aquellos dirigentes que pongan la más mínima pega a estas propuestas necesarias,empezando por los nacionalismos de mierd-a.
Un problema que podía estar resuelto totalmente como el tema del agua,ahora está en un punto casi dramático,mientras los políticos aparecen al respecto como m...
bla, bla, bla...
por mucho que repitas la misma consigna no va a ser verdad.
El agua no es para los agricultores levantinos... ellos son los "escudos humanos" de toda esta historia. El agua es para apoyar el desarrollo urbanístico. Una vez se estabilice la crisis inmobiliaria, cierren unas cuantas inmobiliarias y constructoras mas del sector playero y se ralentice la construcción en Levante, dejaremos de oír hablar de trasvase, y de la eficiencia de los agricultores levantinos.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel