Aunque parezca mentira, el mismo Sarkozy que arrasó en las elecciones presidenciales hace un año, acaba de hundir a la derecha francesa en las municipales. ¿Cuál es el auténtico Sarkozy?
Llegó como un huracán, poniendo al país patas arriba. Anunció reformas en todos los frentes, desde la educación a la función pública, pasando por Europa y las relaciones internacionales. Evidenció el ambiente de cambio nombrando ministros socialistas, como Bernard Koucher y Hubert Védrine, y dando responsabilidades a otros, como Dominique Strauss-Kahn.
El hiperactivo presidente galo pregonaba que valoraría el trabajo de sus ministros mediante un carné por puntos, como si fuesen automovilistas, prometía que el esfuerzo y el mérito substituirían al adocenamiento escolar y se largaba al Chad a rescatar a compatriotas de una ONG que comerciaban con niños secuestrados.
Puesto a interferir con su agobiante actividad, intentó él sólo liberar a la colombiana Ingrid Betancourt, como si el presidente Álvaro Uribe fuese únicamente un repartidor de pizzas a domicilio.
En ese punto, los franceses comenzaron a sospechar algo raro de su jefe de Estado. Hasta entonces, habían pasado por alto el viaje en el yate de lujo de su amigo Vicente Bolloré, el que apareciese achispado en una rueda de prensa tras reunirse con Putin y su maratón amatorio con Carla Bruni, convertida en esposa entre la filmación de un spot de televisión y otro.
Sólo cuando llamó “gilipollas” a un ciudadano que se negó a estrechar su mano, intuyeron su secreto.
No es que Nicolas Sarkozy sea un tipo hiperactivo, en constante movimiento debido a una inmensa capacidad de trabajo, no, sino que seguramente padece el baile de San Vito, tradicional enfermedad nerviosa que impide quedarse quietos a aquéllos que la sufren. O sea, que el presidente francés no sería un fuera de serie a quien imitar, sino un pobre enfermo a quien compadecer.
Descubierto, pues, el secreto y desaparecida la fascinación del personaje, sus compatriotas habrían dejado de votarle en lo que sólo parece el comienzo de su caída.
Los comentarios para este post están cerrados.
Dicen que el Sarkozy desde que está con la Bruni ha ganado muchos puntos. En la intimidad cuentan que la llama Carlita, pero también delante de las visitas y que el hombre está que se derrite por los huesos de la otra. No hay como un buen polvo para hacer más humanos a los gobernantes.
Al señor Sarkozy la Comunidad Valenciana le ha dado hoy mismo el premio Manuel Broseta por su lucha contra el terrorismo y en pro de los derechos humanos. Eso debe querer decir algo, ¿no?
Teniendo razón el articulista, el señor Sarkozy ha cambiado el rumbo tras sus últimos y sonoros tropiezos. Es verdad que en algún momento este señor disparaba a todo lo que se movía y acabó dándose un tiro en su propio pie. Ahora, tras la derrota en las elecciones municipales y los últimos sondeos negativos parece más prudente.
A ver si dura este nuevo Sarkozy.
Yo creo que Sarkozy es la gran decepción de la derecha. No sé si es por culpa de Carla Bruni o que él se ha enrollado con Carla Bruni porque ya era así desde antes.
Apreciado OBSERVADOR:
Trataré de satisfacer su legítima curiosidad. Algunos de los artículos que publico en diferentes medios los vuelco luego en este blog. En el caso de este artículo, y en algún otro, utilizo un tono sarcástico que veo que puede producir equívocos. Entonces, lo matizo en su versión digital para ser lo más riguroso posible. ¿Satisfecha su curiosidad?
Muchas gracias y un saludo.
Observo unas sutiles diferencias entre esta versión electrónica y la impresa que aparece en el diario "Metro" ¿A qué es debido?
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel