A tenor de algunas sentencias alocadas y absurdas, un amigo dijo públicamente que habría que someter a los jueces a las pruebas del alcoholímetro, lo mismo que a los conductores. A punto estuvo de que lo empapelasen.
Ahora, en cambio, es la propia judicatura la que reconoce que hay magistrados que están como una cabra y que siguen en activo, sin haber pasado ningún control psicológico. A buenas horas, mangas verdes.
Ya de por sí, nuestra justicia está hecha unos zorros. No hace mucho, los sindicatos del sector denunciaron una grave “falta de personal y recursos” que provoca el que existan miles de sentencias sin ejecutar. En algún juzgado concreto, añadían, “ha prescrito el 30 por ciento de las penas impuestas” sin haberse comenzado a cumplir. ¡Jobar!
Incluso, allá donde funciona, la justicia resulta de una lentitud exasperante. Hasta esta misma semana no ha sido condenado Antonio Camacho por la estafa de Gescartera, perpetrada hace ya siete años y que defraudó 110 millones a los confiados clientes del invento. Otro caso notorio, el del anestesista valenciano Juan Maeso, comenzó a instruirse a los diez años del primer contagio de hepatitis B.
Así van las cosas, sin necesidad de que las agrave la mala fe, la desidia o la enfermedad mental de algún magistrado. ¡Si hasta nuestros dos principales tribunales, el Constitucional y el Supremo, se pasan la vida haciéndose la puñeta uno al otro, en vez de dedicarse a sus funciones jurisdiccionales! ¿O es que la exculpación de Alberto Cortina y Alberto Alcocer no es un escándalo de tomo y lomo?
En este contexto de impunidades, suspicacias, subjetivismo y falta de control, ¿cómo deslindar los naturales errores objetivos de la culpabilidad individual de algún juez?, ¿cómo comprender la pasada lenidad de la justicia con Santiago del Valle, el presunto asesino de la niña onubense Mari Luz Cortés, quien ha podido vivir con su increíble historial al lado de su siguiente víctima?
Eso pone los pelos de punta a cualquiera. Pero también la absolución de Constantino García, que conducía a 260 por hora y que ahora reclama con toda la cara una indemnización por el tiempo que estuvo sin carné, el mantener olvidado año y medio en la cárcel al inocente José Campoy Maldonado, el haber acumulado la jueza Adelina Entrena 148 fallos sin dictar, o tardar tres años en redactar la magistrada Coro Cillián una simple sentencia.
Con esos casos y muchísimos más que van saliendo a la luz, pienso que mi amigo se quedó corto al pedir alcoholímetros para los jueces. Lo que hay que hacer es una profunda revisión del sistema que garantice la idoneidad de las personas que dicten justicia y las dote de los medios precisos para que la agilicen.
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Por si le faltaba algún mal más a la pobre justicia española resulta que Mariano Fernández Bermejo repite como ministro de la ídem. Más que un desastre eso parece un cachondeo.
Por 120 euros al mes la que han armado los funcionarios de justicia. Si ya las cosas iban mal, con los retrasos acumulados en los juzgados, no quiero ni pensar qué va a suceder ahora con tanto expediente acumulado. ¿Se extraviarán algunos de ellos? ¿Quedarán en libertad nuevos pederastas condenados y con sentencias no ejecutadas? Lo de la justicia está visto que no tiene remedio. Lo mejor sería empezar de cero y a ver qué pasa.
¡Y eso que aquí no se habla de la huelga de los funcionarios de justicia, que si no...!
A mí me da vergüenza lo del juez ese, Tirado, que dejó en la calle al asesino de la niña Mari Luz y que echa la culpa a una funcionaria.
Para colmo, ahora se ha sabido que ninguna funcionaria de su juzgado estuvo de baja cinco meses, como afirmaba el juez. ¿Será cínico? ¿Cómo se permite que semejantes sinvergüenzas estén dictando justicia?
Todo esto es un cachondeo. Ahora van y dejan en libertad bajo fianza al Roca ese del asunto de Marbella. Eso, todos los delincuentes a la calle y a delinquier que es lo suyo
El gran tema no es ninguno de los que se sacan aquí.
Lo más importante es saber qué se hace con los pederastas y cómo pueden ir impunemente por ahí.
Habría que pensar en medidas que se dan en otros países: seguimiento electrónico, listados públicos, penas accesorias para que no puedan realizar determinados trabajos, castración química...
Y que no se me olvide: habría que pensar en la instalación de la cadena perpetua en este país. Existe en otros de la Comunidad Europea y a nadie le parece mal.
A ver si después del escandalazo del horrible asesinato de la niña Mari Luz se arreglan un poco las cosas. La justicia de este país (la injusticia, debo decir) es de asco. Pero como los poderosos se salen siempre de rositas (véase lo de las primas únicas del Santander y la Caixa) dejan que las cosas sigan como están.
Espero que ahora, con el follón montado, empiecen a arreglarse las cosas.
Muy brillante el comentario, pero echo a faltar una alusión a la huelga de funcionarios de justicia. Introducir ese dato serviría para completar el dantesco panorama que se vive en España.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel