Los pedantes están encantados desde que Google reemplazó con ventaja a los antañones libros de citas célebres.
Lo malo es que, como todo el mundo mete mano en la red, aquéllas comienzan a ser atribuidas al tuntún. No sé por qué, Churchill y Unamuno se llevan la palma en cuanto a citas apócrifas. Los famosos versos de “primero vinieron por los judíos, y no protesté…”, tantas veces aludidos, suelen asignarse a Bertolt Brecht, cuando en realidad son de Martin Niemöller.
Peor sucede con “lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible”, sentencia achacada a todos los toreros que en el mundo han sido, desde Mazantini a Rafael El Gallo, pasando por Gómez Ortega y Guerrita.
Por todo esto, comprendo a un amigo, tertuliano televisivo, que se inventa las citas. “Total —arguye—, es imposible que nadie se dé cuenta”.
Otro periodista, en cambio, ingenioso él, atribuye siempre sus propias ocurrencias a algún autor de prestigio. “Descubrí hace mucho —me explica— que lo que yo decía no se tomaba en cuenta, pero que si se lo endilgaba a un clásico se convertía en dogma de fe”.
Los dos, pues, están enriqueciendo el acerbo de citas apócrifas como por un tubo.
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Sí, hay cantidad de frases que no se sabe quién las ha dicho -si es que alguien las ha dicho- pero que son útiles porque resumen el pensamiento de una persona. De todos modos, este artículo habría quedado perfecto si el autor conociera la diferencia entre acerbo "ácido, amargo" y acervo "patrimonio".
si. Es la tendencia actual. Da igual si sabes más o menos. Te puedes llenar la boca con incongruencias que si lo dices de manera atractiva y adornada cualquiera se lo traga.Y ademas, con gusto.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel