Todo se ha desmadrado, hasta las fiestas.
Así, hay quien no disfruta del botellón sin arriesgarse a caer en un coma etílico. O se pone delante de un toro en San Fermín como si éste, en vez de cuernos, sólo llevase la chistera de El cobrador del frac.
Es el resultado del hedonismo de una sociedad más dada a la jarana que al trabajo, donde al sentido común lo reemplaza a veces la irresponsabilidad, como hacen quienes organizan carreras de coches en plena vía pública, por ejemplo.
Normalmente, estas cosas no suceden con las tradiciones populares, donde el ánimo de juerga se acomoda a los parámetros de la costumbre. Aun así, ya hace un siglo algún descerebrado tiraba de faca en las verbenas de su pueblo y pasaba lo que pasaba.
Las Fallas, de siempre, sólo han sido motivo de jolgorio y de modesta pugna por ver quién era más fantasioso en sus ninots, tenía las falleras más guapas o se las ingeniaba para exhibir mejor sus efímeros monumentos. Pero, claro, la vertiginosa escalada de gastos, fastos y pretensiones a que nos impele la sociedad de consumo ha desbocado la fiesta fallera en ruido, luces y gentío a cualquier hora e incluso a deshora.
De ahí proviene el cabreo de bastantes vecinos del barrio de Ruzafa, no ya por no poder dormir durante 20 días —suceso que asumen con paciencia benedictina—, sino por los desorbitados y peligrosos anclajes de una iluminación cada vez más fastuosa.
El Ayuntamiento de Valencia suele hacer la vista gorda a ciertos desmanes, pone la circulación rodada de la ciudad patas arriba y hasta congela las ordenanzas que limitan los ruidos y otros excesos contra la salud pública.
Consecuencia de todo ello: la sociedad se alinea en dos bandos de forma incruenta —enamorados de las Fallas, los más, y abominadores del festejo, los menos—. La cosa no tiene mayor trascendencia, pues enemigos de la bulla y la parranda los ha habido siempre. El poeta francés Paul Valéry ya decía que “el mundo no estaría del todo mal si no fuese por las fiestas”, aserto que compartía el escritor argentino Julio Cortázar.
Por lo demás, eso sucede también con otras celebraciones: hay quien aprovecha los Carnavales para escaparse de Cádiz, la Feria de Abril para hacerlo de Sevilla, o alquila su balcón para la procesión del Corpus en Toledo.
Lo único que ocurre en las Fallas es que habrá que poner límite al gasto, para evitar su crecimiento infinito. Lo mismo hacen algunas Ligas del deporte profesional y eso, en vez de disminuir el espectáculo, sirve para aguzar el ingenio y aumentar la competencia.
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Jajjaajja son cosas que pasan de vez en cuando, pero ser analfabeto no es lo peor del mundo.
Aprovecho,ahora si con ''v'', para decir que soy estudiante, con lo que puedo aprovechar las vacaciones y salir para disfrutar de ciudades bastante mas bonitas que valencia en fallas, con sus calles sucias, su gente alienada por una tradición traicionada que se vende a los guiris(que si vienen en fallas nunca conocerán la verdadera valencia),y sus jaleos y peleas, por que lo de gente amable y simpática...
Pero nada, hay que ser tolerante y comprensivo, cada cual que se arrime al calor que mas le guste.
Ya veo que existe gente aprovechada (con B, de burro)que no le saca ningún provecho (con B, de burro) a unas fiestas tan divertidas como las Fallas, en las que la gente es amable y simpática y siempre está de buen humor.
Entonces esa gente aprovechada (con B, de burro) va y tal como cuenta aprovecha (con B, de burro) para escaparse de su ciudad e irse con viento fresco a otra parte.
Veo que esa gente no debe tener que trabajar, pero tal como está su ortografía sí que debería aprovechar (con B, de burro) el tiempo para mejorar su capacidad de expresión y no ser un analfabeto.
Por lo que yo sé, cada vez es más la gente que acaba del bullicio, del ruido y del ajetreo de las fallas hasta las mismísimas...
Yo aprobecho también las fallas para escapar, aprobechar que fuera continua la vida normal y entregarme a ella pero en otra ciudad
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel