Liquidar al oponente
23.02.08 @ 04:18:43. Archivado en Artículos
Si María San Gil, Dolors Nadal y Rosa Díez hubiesen sido simples amas de casa en vez de personajes políticos, las agresiones e intimidaciones sufridas por ellas se habrían considerado violencia de género. Si los matones que las acosaban hubiesen sido ciudadanos del común, en vez de vociferantes miembros de la extrema izquierda, no se habrían ido de rositas.
Pero así están las cosas. Una minoría de individuos está dispuesta a silenciar por la brava a aquéllos que no les gustan apoyando sus ataques, oh paradoja, “en la defensa de la democracia y la libertad de expresión”.
Enrique Arias Vega
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