Resulta que estamos agradecidos al régimen cubano por haber liberado, en los días previos a la renuncia de Fidel, a cuatro presos políticos condenados de 14 a 25 años. Muchas gracias.
Da lo mismo que los cuatro hayan salido enfermos de la cárcel. Da igual que de su grupo de 75 personas, condenadas todas de una sola tacada por ser disidentes, aún continúen detenidas 59. También es irrelevante que su delito sólo consista en su desacuerdo político con Castro. Le damos a éste las gracias y sanseacabó.
Los malos deben ser los regímenes democráticos, a los que no hay nada que agradecer.
Siguiendo esta lógica perversa y terrorífica, habría que gratificar al desaparecido régimen del apartheid sudafricano por cada negro que no mató, al de los ayatolás iraníes por cada homosexual que dejan de ahorcar, o al de Afganistán por cada adúltera a la que no lapidan.
Debe ser que no entiendo nada de diplomacia o, simplemente, que soy un antiguo. Pero lo que está mal sigo viéndolo mal, hágalo Bush o Amadineyad, Chávez o cualquier niñato que desee ver muerta a María San Gil.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel