De entrada, reconozco que me pareció simplemente un canalla y un sinvergüenza.
Me refiero a Tomás Delgado, el caballero —es un decir—que mató con su Audi al joven ciclista Enaitz Iriondo y que ha llevado al juzgado a los padres del difunto a fin de reclamarles 20.000 euros por los desperfectos sufridos por su coche tras el impacto con el occiso, aunque ayer mismo retirase la demanda.
Mi primera impresión sobre el caballero en cuestión fue la misma que la de la mayoría de españoles, a tenor de la masiva indignación evidenciada. Pero una observación más detallada permite añadir matices a su obvia desvergüenza.
Uno de ellos es que, de haber permanecido calladito, nadie se habría acordado de su fechoría y, caso de haberse producido algún delito en el atropello, aquél habría permanecido impune.
Ahora, todo ha cambiado. Ante lo clamoroso e inaudito de su demanda —“no es que los 20.000 euros me hagan falta”, llegó a decir, antes de envainársela a última hora, “pero no tengo por qué renunciar a ellos”—, la fiscalía ha reabierto el caso cerrado en 2004: ¿conducía bebido el homicida?, ¿circulaba a más velocidad de la permitida?
O sea, que el protagonista de esta macabra historia, al haberse metido de nuevo en el mismo berenjenal, debe ser más tonto que Abundio. O no. A lo peor se trata, simplemente, de un egotista reprimido, de alguien con imperiosa necesidad de que hablen de él aunque eso le cueste la cárcel.
Bien mirado, lo que propicia la existencia de este tipo de individuos es nuestra sociedad actual, dada al exhibicionismo y la espectacularidad. Al igual que se crean personajes públicos sólo por sus escarceos sexuales con famosos, también hay asesinos múltiples en busca de la morbosa notoriedad del horror.
Por eso, no me extrañaría el ver dentro de poco al “bueno” de don Tomás ir de un canal de televisión a otro, narrando al detalle la muerte de Enaitz y echando toda la culpa del suceso, por supuesto, al pobre difunto.
A lo mejor, pues, nuestro hombre no es sólo un canalla, sino algo mucho peor.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel