Cuando uno era pequeño creía que los curas y los políticos eran los mejores de todos los mortales. Se les presumía bondad, veracidad y espíritu de sacrificio. ¡Casi nada!
Los primeros en defraudarle a uno fueron los curas. No es del todo exacto, porque, según razonó Freud, ese papel desilusionador de decepción y frustración corresponde a los padres, que nunca son tan perfectos como uno quisiera. Luego han venido, sí, los curas, al descubrir uno que resultaban tan pecadores como el resto de los humanos. ¡Vaya por Dios!
Finalmente, les tocó el turno a los políticos quienes, en vez de una generosa dedicación a los demás y de servirnos de ejemplo, como era preceptivo, nos engañan como bellacos. El último ejemplo, el de Josep Lluís —sí, Josep Lluís— Carod-Rovira, que tiene todo el derecho a ser independentista —y esperantista y hasta vegetariano, si se tercia— pero no a tergiversar la realidad. Y lo ha pretendido hacer sin rubor alguno al afirmar que “en muchos aspectos Cataluña es como Escocia, pero España no es de ninguna de las maneras como Inglaterra”.
Lamentablemente para él, eso resulta cierto, pero no porque Inglaterra sea más democrática que España, más liberal con sus ciudadanos o más comprensiva con sus regiones —que no gozan de la autonomía que tienen en España ni de coña—, tal como él quería insinuar, sino porque Inglaterra y Escocia son dos entes absolutamente distintos, como Cataluña y Cantabria, por ejemplo, formando ambos parte del Reino Unido, que sería lo comparable con España.
Si Inglaterra sólo es, pues, un trozo territorial de Gran Bretaña, como Andalucía o La Rioja lo son de España, no tiene sentido la malévola equiparación que se pretende hacer. Por eso, si Carod-Rovira y otros congéneres aspiran a una selección catalana de fútbol, tendrían el mismo derecho a tenerla Murcia o Extremadura, pongo por caso, que vendrían a ser como Gales e Irlanda del Norte en el conjunto del Reino Unido.
Allí no existe ninguna selección deportiva, ni de petanca, que compita contra el conjunto del país —como nuestros separatistas querrían hacerlo en el caso español—, sino que las regiones lo hacen unas contra otras y contra terceros países, ya que cada una de ellas tiene su propia Liga, como si aquí hubiese una específica de la Comunidad Valenciana, por ejemplo, en la que el Alcoyano y el Onteniente competirían entonces con el Valencia en la primera división autóctona.
De eso es lo que se trata. Todo lo demás es añadir más confusión a la mentira o más mentira a la confusión, que tanto da.
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Es que una de las grandes tragedias de España es que la parte dominante -Castilla- se ha diluido en la identidad común y no tiene ningún interés en destacar sobre las demás. Un escocés puede -y suele- echar pestes de los ingleses sin tener que comprometer su condición de británico. Pero los complejos catalanes hacia Castilla se agravan por no tener nadie a quien dirigirse propiamente, ásí que llegamos a la barabridad de que un corrupto ex-responsable de la televisión pública catalana se insulte a sí mismo al decir que todos los españoles (y acordémonos del silogismo de Sócrates y la mortalidad de los hombres) somos chorizos
Escocia ha sido un reino independiente
cataluña nunca ha sido un pais
independiente romanos francos musulmanes
aragoneses y españoles (ser conde
no es ser rey) lo de paisos catalanes
como aragones me produce risa
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel