A contracorriente, el blog de Enrique Arias Vega

Destruir la memoria

11.01.08 | 04:22. Archivado en Artículos
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Hay un intento morboso por reconstruir la historia, adaptándola al gusto y a las necesidades del poder de turno. No es un esfuerzo baldío ya que, dominando el pasado, como explicaba el escritor británico George Orwell, los falsificadores de la historia pretenden dominar el futuro.

Él lo ejemplificó en su conocida novela 1984, donde describía una oficina en la que grises burócratas se dedicaban a reescribir y a reinventar un pasado que no ocurrió, modificando aquellos pasajes ingratos al Gran Hermano. Al final, claro, se impone una visión unívoca de los hechos y se impide su interpretación crítica. El caso más típico fue la URSS, donde la Enciclopedia Soviética codificaba una visión oficial del mundo. En sus páginas se reproducía la famosa foto de Lenin arengando a las masas de San Petersburgo, de la que se había eliminado la presencia de un Trotsky caído en desgracia y mandado asesinar por Stalin.

Pero no son sólo las dictaduras las que se inventan un pasado, como aquel imperio africano que elaboró la Italia de Mussolini para justificar así la invasión de Abisinia. Las naciones surgidas de la desmembración de la URSS andan ahora como locas tratando de borrar cualquier vestigio de su pasado común, empezando por el idioma. Donde hace unos lustros se entendían en ruso los naturales de 15 repúblicas distintas, los jóvenes de los nuevos países sólo saben ahora su propia lengua vernácula.

No hace falta, sin embargo, acudir a los textos escolares de esos Estados, ni tampoco a los de la antigua Yugoslavia, donde se narran las historias de forma antagónica, para apreciar los efectos de la desmemoria. Aquí, la dispersión de competencias educativas entre las comunidades autónomas está propiciando no un mejor conocimiento de la historia, sino el aprendizaje de historias tan distintas que parece que sean de diferentes planetas.

Eso, en lo que a historia se refiere. No hablemos de lenguas, donde en algunas autonomías se llegan a confundir los distintos idiomas oficiales, como le ocurre al ministro Joan Clos, hablante de una jerga propia e ininteligible. Y, menos aun, de geografía, donde el conocimiento más allá de los lindes autonómicos suele tender a cero.

Con semejante eliminación de referencias comunes y la sistemática destrucción de una historia colectiva, no nos ha de extrañar el creciente afán separatista de algunas regiones. Lo anómalo, si al acabamos siendo tan ajenos unos a otros, es que aún sigamos juntos.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Martes, 29 de mayo

    BUSCAR

    Editado por

    Los mejores videos

    Síguenos

    Hemeroteca

    Mayo 2012
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    28293031   

    Sindicación