Hasta los más antiamericanos —mayoría de nosotros— saben que parte de su propio futuro se juega en las elecciones estadounidenses. Por eso, les fastidia el que decidan por ellos tan pocas personas: sólo la mitad de los norteamericanos en edad de votar.
Con todo, esos votos tienen mucho mérito. Para empezar, suponen en quienes los emiten una voluntad explícita de hacerlo, registrándose previamente como electores y acudiendo luego a una serie de votaciones parciales, las primarias, o de tipo asambleario, los caucus, en un largo y complejo proceso electoral de tipo eliminatorio, casi como en los premios Planeta, pero que dura todo un año. Si eso no son ganas de votar, que venga Dios y lo vea.
La primera etapa de esta peculiar gymkhana política la ha ganado, dentro de los demócratas, Barack Obama, que no sólo cuenta con el voto afroamericano, sino que viene a ser como El negro que tenía el alma blanca, la novela de Alberto Insúa. Para muchos anglosajones, pertenece a esa amplia clase ilustrada, junto al militar Colin Powell o el actor Bill Cosby, que carece de connotación racial alguna.
Por eso se ha impuesto a Hillary Clinton, favorita en las encuestas, pero de la que han llegado a desconfiar hasta los progresistas que creyeron en ella cuando el mandato de su marido. Entonces presumía de feminista —se hacía llamar Hillary Rodham, su nombre de soltera—, era más radical que Bill en cuestiones sociales y no se pasaba el día citando a Dios, como en sus mítines actuales. Por eso, los electores progres de Iowa han preferido también, de momento, a John Edwards, quien con menos dólares y menos aspavientos que Hillary, es tan liberal como ella, pero también más consecuente. Entre estos tres nombres está necesariamente el aspirante demócrata a la presidencia.
En frente, los republicanos no han resuelto nada. El triunfo conservador del pastor evangélico Mike Huckabee se daba por descontado, así como el segundo puesto de Mitt Rooney. Los dos hacen bueno, probablemente, el dicho norteamericano: “Si tienes un hijo listo, dedícalo a los negocios; si te sale tonto, mételo en política”. Eso es algo que ya parece inevitable en esta sociedad desarrollada —la española, incluida—, de grandes oportunidades y cambios sociales vertiginosos.
Por eso, hay aspirantes que se han reservado en Iowa, como el republicano Rudy Giuliani, triunfador tanto en la empresa privada como en la pública. Y, para demostrar que en política nada es lo que parece, ni siquiera el color facial de Obama, Giuliani, un conservador casado tres veces, resulta partidario de la mano dura contra la delincuencia, pero tendida en cambio hacia el aborto.
Al final, el discurso de todos se irá centrando porque el largo partido de un año de duración no ha hecho más que comenzar.
Los comentarios para este post están cerrados.
Muy mal he tenido que expresarme para que CYRANO saque una conclusión contraria a mi propósito.
Nadie más que yo cree en las virtudes de la democracia norteamericana. Su complejo sistema electoral, amén de engorroso, y seguramente por ello, implica mucho más a los votantes de lo que estamos aquí, donde como mucho nos conformamos con depositar nuestra papeleta, sin ver los nombres que figuran en ella, en cada convocatoria electoral.
Como periodista, es el lugar en el que he gozado de más libertad de información, pudiendo estar en la Casa Blanca, el Pentágono, el Departamento de Estado,... durante mi estancia en aquel país.
Espero que con esto se haya esclarecido cualquier equívoco al respecto.
Una serie de puntualizaciones
Agradecería :
1º No hablase en boca de todos o de la mayoria,Lo digo por su desafortunada frase "Hasta los más antiamericanos —mayoría de nosotros—" No se arrogue potestades ni pensamientos de todos o la generalidad. Si tiene que hablar , hágalo por usted
2º "saben que parte de su propio futuro se juega en las elecciones estadounidenses. Por eso, les fastidia el que decidan por ellos tan pocas personas"Si desconoce el principio de soberania del modelo Esado Liberal ruego coja un manual de Derecho politico . Sólo faltaria que cualquier persona del mundo pudiera votar a la vez en cualquier país
3º"Con todo, esos votos tienen mucho mérito. Para empezar, suponen en quienes los emiten una voluntad explícita de hacerlo" Jajaja. ¿desde cuando la emisión de voto no implica en buena lógia un deseo de votar? Salvo en las democracias orgánicas o pucherazos claro...
4º" registrándose previamente como electores...
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel