¿Una profesión acanallada?
23.12.07 @ 10:45:25. Archivado en Artículos
La del periodismo, como la de político o de puta, no es profesión para gente remilgada y de estómago frágil. Menos aún para pusilánimes ni santos, aunque hay uno, San Francisco de Sales, patrón de los periodistas no sé muy bien por qué.
Lo digo porque la labor de informar parece supeditarse a lo que se vaya a decir. Da igual de qué se trate, ya sea sobre impuestos, delincuencia o estatutos de autonomía. Antes de leer un periódico, oír un programa de radio o ver un canal de televisión, ya sabemos qué versión nos van a dar: la que concuerde con la ideología del medio respectivo.
Ya no existe neutralidad, que nadie la pide, sino ni siquiera un atisbo de objetividad, que sería lo deseable.
“Hay que machacar al contrario” es la consigna que se oye en algunas redacciones. Y el contrario no es sólo aquél cuyas opiniones se contraponen a las nuestras, no, sino cualquiera que simplemente no coincida con ellas.
Estamos haciendo, pues, un periodismo de trinchera. No solamente en grandes temas (diálogo con ETA, educación para la ciudadanía…), sino también en cualquier futesa (renovación del TC, cálculos de crecimiento económico…). Lo importante no son, por consiguiente, los contenidos informativos sino su utilización partidista como arma de destrucción masiva.
Quienes, por mera biología, conocimos profesionalmente el franquismo ya estamos curados de espanto, claro. Pero entonces no había más que un bando y la mentira (perdón, la interpretación de la realidad) era simplemente unilateral.
Ahora no. Ahora se perfilan dos bandos, con lo que a la maldad intrínseca de la manipulación se añade la perversión de tener que elegir partido.
Y no crean que uno pueda mantenerse al margen. A mi provecta edad, el otro día me preguntaron en un medio en el que escribo que por qué citaba a determinados compañeros “que no son de los nuestros”. “Porque el día en que os cite a vosotros en otro medio y quieran impedírmelo los mandaré a freír gárgaras”.
Se calló mi interlocutor pero ya sé que a partir de entonces tengo los días contados.
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Por otra parte en la época de Franco, a la que alude el articulista o bloger se podía leer a una serie de periodistas que sabían muy bien informar y dar criterios soslayando la censura. Tal vez el problema es que no hay buenos periodistas porque se han convertido en "cuentistas", con perdón
Saludos, y felices fiestas.
Lo que pasa es que los periodistas son humanos y tienen sus debilidades, como todo el mundo, y tiran más para un lado o para otro. El que lo hagan sus empresas ya es otra cuestión, porque las empresas no tienen ideología sino cuenta de resultados. De eso a la corrupción sólo hay un paso.
Saludos,
Sigo pensando que el periodismo es una actividad bien hermosa y que vale la pena ejercerla,pero es un drama el que unos pocos se pasen todo el rato protituyendola.
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Enrique Arias Vega
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