Las razones y sinrazones de TV3
16.12.07 @ 10:05:31. Archivado en Artículos
¡Claro que es político el cierre de TV3! Como todo lo que tiene que ver con las televisiones autonómicas desde antes, incluso, de su creación legal en 1983. Tan políticos resultan esos canales, que se han saltado sistemáticamente la ley, como Euskal Telebisa, la emisora autonómica vasca, que inició su andadura en tiempos del lehendakari Carlos Garaikoetxea sin encomendarse ni a Dios ni al diablo ni a ninguna ley aún inexistente.
Sin embargo, el precinto del repetidor de la Carrasqueta constituye un acto impecable desde el punto de vista jurídico, con amparo de una resolución judicial. El que llevase 23 años emitiendo ilegalmente, no perfecciona por ello la acción de Eliseu Climent y su Acció Cultural, pugnaces impulsores de la presencia a todo trance de la televisión pública catalana en la Comunidad Valenciana.
Por eso, se ha pasado varios repetidores sin frenada el ministro Bernat Soria cuando, en relación a ese hecho, habla de “atentado contra la libertad de expresión”.
¿Qué libertad? También a mí me gustaría, lo digo ya, poder acceder por ondas hertzianas a la CNN de Ted Turner, por ejemplo. Y puedo hacerlo, sí, al igual que a la TV3, aunque sólo vía satélite o mediante conexión por cable, allá donde se haya instalado. Así son las cosas, quiérase o no, en virtud de la ordenación del espacio radioeléctrico y de las competencias que sobre él tienen el Estado, por una parte, y las comunidades autónomas, por otra.
Pero hablábamos de la politización de las televisiones autonómicas. La inicial justificación de su creación, basada en la llamada Ley del Tercer Canal, era la defensa y divulgación de la lengua vernácula propia en aquellas comunidades que la tuvieran. Eso era tan aplicable a TV3 y a Canal Nou como a la televisión vasca o la gallega. Una veloz verificación de que los respectivos gobiernos preferían tener esas emisoras para difundir sus propios mensajes la produjo la aparición de otro canal, pero en castellano, en Euskadi, y la proliferación de segundos y terceros canales autonómicos. Luego, claro, emisoras en todas aquellas otras autonomías sin idioma diferente del castellano.
Y hasta aquí hemos llegado, con la ley siempre por detrás de la realidad.
Situaciones pintorescas las ha habido, claro, como el intento del andaluz Canal Sur de penetrar en Extremadura en tiempos de Rodríguez Ibarra. Luego, la esplendorosa anarquía de los gobiernos de José María Aznar, en los que se generalizó la alegalidad de canales privados y públicos, locales y regionales, sin que el ministro Josep Piqué se atreviese a meter mano en el asunto. La única limitación, en cuanto a las emisoras autonómicas, era establecer una reciprocidad que jamás se ha producido hasta ahora entre Canal Nou y TV3.
Nos hallamos, por primera vez, en un intento de racionalizar el caos ante el inmediato apagón analógico que se avecina. Ello ha llevado a cerrar canales, como Valencia TV, sin que nadie se haya rasgado las vestiduras. Tampoco lo ha hecho ahora mucha gente con la clausura del repetidor alicantino de TV3, ésa es la verdad. Y es que todos los interesados quieren que se ordene el asunto, entre otras cosas, porque hay una tarta publicitaria a repartir y con las cosas de comer no se juega.
Por ello, todos conocemos ya el final de este asunto. Y es el de un acuerdo que el presidente catalán Montilla y su conseller Tresserras desean conseguir con el Consell de Paco Camps por encima de un desbordado Eliseu Climent, a quien lo único que se le ha ocurrido es que el Estado recuperase las competencias para otorgar licencias televisivas. Semejante planteamiento es herético para la Generalitat catalana y hasta para el ministro Joan Clos, dispuesto a un arreglo que permita ver Canal Nou en el Principado y en Murcia.
El actual escenario preelectoral, con un clima de confrontación total, no es el más adecuado para un arreglo que seguro que llegará porque le conviene a todos los interesados. Entones, sí; entonces, cuando se vea legalmente TV3 en la Comunitat —¿llegará a un 0,5 por ciento de audiencia?—, podrá hablarse de censura si alguien recorta el más mínimo de sus contenidos.
No creo que llegue a ser ése el caso. Más bien, podremos en ocasiones alucinar en colores con el sectarismo informativo de un canal criticado por el propio PSC y al que algún diputado socialista, como Joan Ferran, ha tachado de “costra nacionalista”.
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Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Abstengase usted de usar la palabra "nazi" en vano. Nazi es usted y todos los nacionalistas españoles , ustedes fueron sus aliados y a su lado lucharon. Por respeto a los miles de catalanes ejecutados por ustedes y los nazis le exijo deje de hacer el imbécil. Usted es tonto, mala persona o sumamente inculto, o las tres cosas a la vez, que es lo que me temo. Ustedes han sido tan asesinos como lo es ETA ahora.
La cara dura que exhiben es pasmosa. Y lo terrible es el rédito que han venido sacando de la misma en más de treinta años de buena fe por parte del resto de los españoles.
Por eso hay que darse cuenta de que no se pierde nada por acabar de una vez con privilegios absurdos, inmerecidos antes y sobre todo inmerecidos después de haberse concedido. Van a seguir bramando igual, con la misma nula razón que antes. Solo que estaremos en una situación mucho más justa y acorde con la Europa del Siglo XXI (en realidad, incluso con la del XX)
Saludos y enhorabuena a Valencia, que no tenía por qué aguantar la agresión imperialista nazi
Su comentario es absolutamente falso, en Catalunya no está prohibida ninguna televisión ni se ha clausurado ningún repetidor. De donde saca usted la patña?. de la COPE?
¿No tienen los franceses parte de Cataluña?
Pues tanto derecho o mas tienen a que se vean sus emisiones en Cataluña y que de paso aprendan el francés, que es el idioma oficial de la Cataluña francesa.
¿Y por que el gobierno catalán es tan hipócrita y censor, y todo lo controla y vigila como cual policía chequista actúa por imponer a otros la autocensura?
Aquí arbitrariamente se impuso los repetidores a través de terceros afines. Es como si la TVE se instálese en Portugal, por simpatizantes ibericistas, (tendencia que tiene por meta unificar a la península o a IBERIA) o en Francia o en Marruecos por su cuenta y a cuenta de otros que patrocinan que se vean en estos sitios la televisión del vecino.
Es como si en Marruecos se diera cobertura a TVE, o otra española en detrimento de la aburrida televisión oficial marroquí con sus rezos. Plegarias y sus salmónidas a competir con la TVE. Instalada por simpatizantes. Ya se ve por muchos en el norte de Marruecos y Oran las emisiones españolas. Como para facilitar se instalen dentro compitiendo con las nacionales.
¿No es eso lo que hacen encantados regímenes totalitarios como el de Cuba y otras dictaduras? Dejemos a la información libre del todo y aquí paz y después gloria.
Dejémos que cada uno vez lo que quiera y aquí paz y después gloria.
Dejémos que cada uno vez lo que quiera y aquí paz y después gloria.
De producirse dicha reciprocidad saldría ganando por goleada Tv3.
¿Por qué ese empeño en que se vea en Valencia y no en Murcia, Castilla o en Aragón?
Las autonómicas están para prestar servicios a sus comunidades respectivas y nada más.
Dios en la de todos y cada cual en su casa. Ya tenemos las estatales para todo...
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Enrique Arias Vega
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