Yo tuteo, tú tuteas, él tutea
27.06.07 @ 08:04:08. Archivado en Artículos
Enrique Múgica, Defensor del Pueblo, recomienda eliminar el tuteo en las aulas. “Debido a la falta de respeto —arguye—, se originan muchos episodios de violencia”.
Lo tiene crudo. Aquí, hasta en el mercado los vendedores abordan a sus desconocidas clientas con un “¿y tú qué quieres, reina?”. Lo de reina, claro, es una deferencia para suavizar tan abrupta aproximación personal, como si se otorgase una especie de jerarquía que perdonara todo.
Aun así, no nos cortamos un pelo. Anteayer oí a la limpiadora de un inmueble decirle a un octogenario: “Guapo, no me pises el suelo, que lo acabo de fregar”.
En este ambiente, conseguir que vuelva a tratarse de usted a los profesores me parece una utopía. Probablemente tenga razón el señor Múgica y gracias a la distancia que marca ese tratamiento cada uno adoptaría un papel menos conflictivo en la relación escolar. Pero, insisto, eso es pedir peras al olmo. En un idioma en el que la conjugación en segunda persona, tú, es la más frecuente, ya me dirán.
Luego están los referentes sociales, o sea, esos creadores de pautas de conducta —presentadores de televisión, políticos, intelectuales,…— que, aparte de hablar un castellano dudoso muchos de ellos, tutean hasta a los difuntos. ¿Cómo explicar entonces a los jóvenes que existe una manera más impersonal y respetuosa de tratamiento que es el usted?
Imposible. Sobre todo, si el tratamiento no es recíproco. Se vio en aquel programa televisivo de preguntas a Rodríguez Zapatero, en el que sus interlocutores le trataban de usted y él tuteaba a todo el mundo en sus respuestas. Esta asimetría de relación es injusta y algo prepotente. Así que en la hipótesis del Defensor del Pueblo, los alumnos también deberían ser tratados de usted; si no, ya me dirán qué didactismo es el nuestro.
Y que conste que disculpo a nuestro presidente. Peor ejemplo es el de Nicolas Sarkozy, presentándose achispado a una rueda de prensa. Si queremos transmitir valores sólidos a nuestros jóvenes, principios morales y todo eso, ¿cómo decirles que beber es malo, cuando al primero que lo hace es el propio presidente de la República?
Es que una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo.
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Me gustaría creer que la educación de nuestros jóvenes tiene remedio, pero lo dudo. Los mayores somos los primeros es no tener normas morales ni de ningún otro tipo con las que dar ejemplo. Ya estamos viendo la última noticia: que somos los plusmarquistas mundiales em consumo de cocaína.
De todas formas es verdad, como dice Enrique Múgica, que la convivencia empieza por el respeto en la escuela. Si lo consiguiésemos, seguro que disminuiría a largo plazo hasta la delincuencia común.
Los ejemplos que pone están bien traídos. Por una parte, el propio jefe de gobierno, que tutea a todo quisque. Por otra, las pescateras del mercado y los dependientes de cualquier tienda, que aunque ellos tengan 20 años tutean a las personas mayores, incluso ancianas.
No creo, por consiguiente, que la propuesta del señor Múgica prospere y eso que ya me gustaría.
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Enrique Arias Vega
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