Morir en el mar
26.06.07 @ 09:30:58. Archivado en Artículos
Al final pudo atracar en Trípoli un buque alicantino con un cadáver en el frigorífico y 25 náufragos en penosas condiciones.
Si por las autoridades libias hubiera sido, a estas horas habría 26 cadáveres en el fondo del mar y un problema diplomático menos. Así de brutal.
Es la segunda vez en pocos meses que le sucede a barcos con sede en Santa Pola. Encuentran inmigrantes a la deriva en aguas jurisdiccionales de otro país que los prefiere muertos a acogerlos en sus costas. La otra vez ocurrió con 51 náufragos en aguas maltesas y ahora con éstos en Libia.
Ante la insolidaridad criminal de los Gobiernos afectados, lo ha dicho bien claro José Durá, el armador del pesquero que rescató a los inmigrantes: “Es como para pensárselo otra vez”.
Los pescadores españoles pierden capturas, comparten alimentos, se desvían de su ruta, alargan su singladura y se quedan sin dinero que llevar a casa. En cambio, ni Malta ni Libia son capaces de mover un músculo.
El contraste con la actitud de España ante los náufragos que llegan a sus costas resulta palmario. Y es que la conciencia, la ética y el sentido común no se pueden exportar.
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Enrique Arias Vega
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