La postmodernidad como cáncer político
27.05.07 @ 00:06:03. Archivado en Artículos
En el arte, la postmodernidad hasta resulta divertida. Para ella, todo es cultura: desde el lenguaje universitario a la jerga carcelaria, desde la pinacoteca de El Prado hasta los graffiti de los okupas. Mejor lo segundo que lo primero, claro, porque lo otro, en vez de arte, suele ser algo horrible y artísticamente frustrante: el odioso academicismo.
Bueno. Esa hibridación, ese relativismo en que una cosa no vale más que su contraria, digo, resulta inocuo en un plano estrictamente estético: allá cada cual con sus tonterías y sus prejuicios. Lo malo es cuando semejante equiparación de valores pasa al terreno moral, al social y hasta al político.
Enrique Arias Vega
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