Nuestra diferencia con Europa
26.05.07 @ 11:31:33. Archivado en Artículos
Pese al reiterado intento de los partidos en fomentar la confrontación ciudadana, no parece que la crispación política llegue al río, por usar una analogía. Y es que, mientras sigamos con tasas de crecimiento económico del 4,1 por ciento, ¿a quién le importa la posguerra o la Guerra Civil?
Con un porcentaje superior en más de un punto a la media europea, podemos hacer frente al pago de hipotecas, crear empleo y evitar el derrumbe del sector de la construcción.
En la tensión política creada artificialmente nadie es inocente. No lo es Aznar, por supuesto, con sus extemporáneas afirmaciones, pero tampoco Felipe González cuando hace dos meses declaró en México que “parece que estemos en un debate político prebélico” o un irónico Santiago Carrillo al decir “no sé si estoy en 2007 o de vuelta en 1936”.
Todo eso, que no son más que hábiles frases maliciosas, en un contexto económico negativo vete a saber adónde nos llevarían.
O sea, que de momento crecemos, y a modo, nos interesa más el fútbol que la política —aquí sólo vota algo más del 60 por ciento, frente al 84 de las últimas elecciones francesas— y hemos podido absorver más inmigrantes de los que esperábamos, con los cuales ayudamos a financiar la Seguridad Social.
La Europa más desarrollada, en cambio, está enferma por causa de su pasado crecimiento. Los inmigrantes de la primera generación gastan ya de la Seguridad Social más de lo que aportan, como si fueran autóctonos, porque ya tienen nietos en edad escolar. No hay más que ver, por ejemplo, que la mitad de la selección inglesa sub-17 que acaba de perder por 1-0 el campeonato de fútbol ante España era de color.
Así que se intenta retrasar la edad de la jubilación, por un lado, y recortar las prestaciones sociales, por otro.
Tal es la crisis de Europa, que ni siquiera cree en su propia Unión. Lo ha vuelto a decir Nicolas Sarkozy a Angela Merkel, proponiendo en vez de la non nata Constitución un Tratado simplificado. Es decir, la vuelta al eje franco-alemán que ya potenciaron sus predecesores, Chirac y Schröder, y que en 1957 fue el modesto origen de la Unión actual.
Es ésa la Europa replegada en sí misma que se avecina. Pacata en asumir compromisos exteriores, con gobiernos cada vez más de derechas y asustada ante la desintegración social, la egoísta insolidaridad de los jóvenes y las amenazas a su bienestar material.
Se entiende, entonces, la proclama de Sarkozy por la vuelta a los valores tradicionales del trabajo, el esfuerzo, el respeto y el mérito.
Aquí, como aún no nos hemos dado cuenta de que ése es el futuro que se nos avecina, aún estamos entretenidos echándonos los muertos históricos unos a otros —y los que en su día quiera ponernos encima de la mesa la revitalizada ETA— y discutiendo, acalorada y tontamente, sobre si son galgos o podencos.
Bendita sea nuestra inocencia.
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En esa manía caemos todos, incluso, el señor Arias, que merece todos mis respetos. Yo, personalmente, no tengo que enviar nada al resto de Europa. He viajado por casi todos sus países y no he encontrado más libertad, dignidad o felicidad que entre nosotros.
Ya sé que decir eso no es lo que se lleva. Pero si es verdad por qué ha de importarnos. ¿No lo cree así, señor Arias?
En cuanto al fondo de su cuestión, puede que sea cierto lo que dice. De siempre, éste ha sido un país cainita que, entre otras cosas, apenas si ha participado en guerras exteriores en los dos últimos siglos pero, en cambio, se ha enzarzado en cuatro guerras civiles, tirando por lo corto.
Así que puede ser cierto que mucha gente prefiera la confrontación al análisis y prefiera guiarse más por la pasión que por la lógica.
Espero que esto cambie, por el bien de todos. Y gracias nuevamente por su participación.
Vista la falta de comentarios a este artículo, parece que no nos interesas las reflexiones objetivas, serias y ponderadas, como creo son las suyas.
Lo nuestro, a lo que se ve, es la bronca, el lío a voces y las opiniones extremas, cuanto más extremistas mejor que mejor.
Para mí, todo esto constituye una auténtica pena.
ATENCIÓN, ATENCIÓN MORDAZA A PAZ DIGITAL, DEMOSTRANDO SU TALANTE LOS MANDAMASES HAN CERRADO SU PAGINA:
si os parece bien pasad el mensaje de la Noticia que dábamos hace unos minutos (antes que cerraran la pagina de PAZ DIGITAL) sobre el buzoneo de papeletas falsas del PP para que cuenten como votos nulos, (nuestra fuente es fiable cien por cien). Os pongo el mensaje a pasar:
ATENCIÓN. Las papeletas de su buzón pueden ser falsas. Elija la papeleta en la cabina electoral. ¡PÁSALO!
gracias.
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Enrique Arias Vega
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