Encuestas al gusto del consumidor
21.05.07 @ 09:54:35. Archivado en Artículos
Hace dos semanas que pronostiqué que el PP sacará 52 diputados en la Comunidad Valenciana. Lo hice en una porra electrónica entre colegas de la comunicación. Y espero ganarla, aunque sólo sea por la honrilla.
Cuento esto porque han proliferado tantas encuestas, y algunas tan estrambóticas, que hay que mojarse. Si no, parece que uno sea a la vez moro y cristiano, que se decía antes, o que no distingue la carne del pescado, que se ha dicho siempre.
Uno, además, es ya muy mayor para confiar en todo tipo de sondeos electorales. Si no cree en los Reyes Magos, que al fin y al cabo siguen funcionando después de 2000 años, ¿por qué va a creer en encuestas interesadas, que no perduran más allá del día de las elecciones?
En principio, las técnicas demoscópicas son hoy tan sofisticadas y han sido tan contrastadas que se pueden predecir con precisión comportamientos humanos que responden a un patrón determinado: desde el consumo de bebidas gaseosas a la utilización de preservativos. Pero las encuestas políticas tienen —al igual que bastantes otras de análisis de mercado— un componente subjetivo, de intencionalidad, que puede falsear sus pronósticos.
Lo he comprobado tantas veces que hasta me aburre contarlo. Hace años, quisieron ficharme para dirigir El Sol, periódico que tendría una vida fugaz. Para seducirme, me mostraron, claro está, una encuesta: “Si apareciese en el mercado un periódico como El País, pero mejor que El País, ¿lo compraría usted?”, era la pregunta clave. La lógica y abrumadora respuesta era “sí”. “¿Lo ves?”
Lo que sí he visto es que quien paga, manda, y que los encuestadores propenden a dar el resultado que le gusta a quien hizo el encargo. Luego está lo que se llama cocinar los datos; es decir: convertir a respuestas concretas lo que sólo son aproximaciones. En los sondeos políticos, por ejemplo, son minoría los encuestados que dicen su voto directo, así que hay que deducirlo de su respuesta. Al convertir esta estimación en dato es donde se puede meter la cuchara a modo.
Se lo he visto hacer a un medio de comunicación que recibió unos datos sin pies ni cabeza. El jefe se remangó y tris, tras, cortó por aquí, añadió por allá y le salió una encuesta preciosa, adaptada a su conveniencia.
¿Entienden, pues, por qué algunos sondeos ofrecen cifras que se dan de patadas con las demás encuestas?: pues para no desanimar al personal, para que acuda a votar al presunto ganador y porque no hay nada que desmotive más que ver que la gente le da la espalda al partido de tus amores.
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El periódico LEVANTE publica una en dos partes, ayer y hoy, que es la única del mundo mundial que dice que Pla va a ganar la Generalitat y que el PP se va a la puta calle.
Pero ya sabemos todos en Valencia a qué se dedica LEVANTE. Es el que le hace el juego al PSPV-PSOE y mucho más. Es el que le dice qué temas tocar, como hacerlo, cuándo toca y todo eso. No es que vaya detrás del partido socialista, sino por delante, marcándole el camino. Sin ese periódico los socialistas no sabrían que hacer. Por eso creo que viene lo de la encuesta y es lo que el articulista habrá creido ver él también. Al decir que ganarán los sociatas les anima a seguir adelante y no desmoronarse, Creo. Vaya con la objetividad de la prensa!
En una campaña electoral tan aburrida hay que echar mano de lo que sea. Hasta a sacarle punta a unas encuestas que, por lo que se ha visto, no aportan nada nuevo.
Pese a todas las trampas, subjetividades, intereses y manipulaciones, yo creo que las democracias funcionan bastante bien. Si somos sinceros, es el único sistema político que funciona.
La ventaja es la libertad de información que garantiza, la de opinión y la de expresión. Con estas tres herramientas se puede luchar contra los intentos de intoxicación ideológica y ganarlos.
Quería añadir una pequeña cosa. Me acabo de enterar de que el señor Enrique Arias Vega acaba de publicar un libro sobre "La Comunidad Valenciana y el guirigay nacional". Como valenciano que soy, le felicito por ello. Lo leeré.
Semanas después hicimos el encargo a otra gente y los resultados fueron enormemente diferentes. ¿por qué? Porque la nueva empresa entendió mejor lo que queríamos, planteo las preguntas que necesitábamos y seguramente hizo mejor sus tabulaciones.
Quiero decir que comprendo que debe suceder esto muchas veces. En el Reino Unido, como dice Lidia, y aquí. En cuestiones políticas y también en aspectos comerciales.
Gracias por su atención.
Lo que está claro de todas formas en las encuestas es que aunque estén mejor o peor hechas sus resultados son conservadores. Quiero decir que donde ahora gobierna el PP seguirá gobernando el PP, en general. Y donde lo hace el PSOE, pues el PSOE.
Lo que sí cabría preguntarse entonces es si nos hemos vuelto conservadores los españoles. Del PP o del PSOE, da igual, pero conservadores de nuestro voto, que se lo volvemos a dar al mismo de antes.
No sé si es diferente lo de España porque haya más mal intención. Porque nuestra moral y nuestro sentido de las leyes son diferentes a los de los británicos. O sea, que puede que se manipulen más.
Pero de todas formas es una vergüenza que estas cosas pasen en los países democráticos, porque tanto nosotros como el Reino Unido lo somos.
Agradezco al señor Arias Vega su sinceridad al revelarnos prácticas que al parecer él conoce. Todo esto demuestra una vez más que estamos manipulados. O que pretenden manipularnos, aunque espero que no lo consigan.
Si ya no podemos fiarnos ni de las encuestas, que parece algo matemático y sin malicia, entiendo que tampoco sepamos muchas veces lo que de verdad ocurrió en muchos casos por culpa de las distintas versiones de unos y otros.
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Enrique Arias Vega
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