Humanos sin derechos
18.05.07 @ 22:49:42. Archivado en Artículos
He quedado impactado por la peripecia del soldado John Frank Pinchao, escapado de su cautiverio en manos de la guerrilla colombiana.
No sólo ha sido su penosa huida durante 18 días sin comida ni bebida. Lo más inhumano para mí son las condiciones en que, según cuenta, se hallan los secuestrados por los sedicentes revolucionarios, que son encadenados por el cuello durante la noche, unos con otros, para evitar su huída. Así, día a día, mes a mes, año a año, condenados sin ninguna sentencia ni juicio previo, sin delito alguno que lo justifique más que el azar de haber sido detenidos.
En esa situación se encuentra desde hace cinco años la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. Hace unos meses pudo escapar el ex ministro Fernando Araújo, tras seis años de secuestro. ¿Cuántos más estará todavía privada de libertad Ingrid Betancourt? ¿Dos años, diez, veinte, toda la vida? Eso es lo más siniestro en quienes combaten a un Gobierno arrogándose la legitimidad ética: que sus víctimas padecen de todo, hasta de incertidumbre, quizá la más cruel de las torturas.
Este suceso me ha permitido evocar los momentos en que cierta izquierda europea aún excusaba la barbarie de las Brigadas Rojas en Italia o la banda Baader-Meinhoff en Alemania durante la década de los 70. Era la época en que, cuando ETA asesinaba a alguien, podía oírse a algunos progres: “Algo habrá hecho ése para que lo ejecuten”. Espeluznante.
De entonces a acá, por suerte, algo hemos aprendido. Pero no tanto. Defendemos los derechos humanos de los terroristas ante el mínimo exceso de cualquier funcionario. Y eso está muy bien. Pero, ¿quién alza su voz en favor de esos otros humanos sin derechos a quienes detiene, tortura y mata el fanatismo que se proclama a sí mismo revolucionario?
Sucede en Colombia, donde se equipara el legítimo Gobierno de Álvaro Uribe con los irregulares del vesánico Manuel Marulanda, Tirofijo, quien lleva 40 años haciendo del terrorismo rural una forma de vida. Pero también se justifica con la aureola del independentismo a quienes revientan trenes o recintos escolares en Chechenia. O a los fanáticos islamistas que llevan ya más de 40.000 asesinatos en Irak, so pretexto de que el único malvado es Bush por haber invadido el país.
Y es que aún no hemos jerarquizado correctamente nuestros valores. Si todos los que estamos contra la pena de muerte nos alzásemos ante la condena sin causa ni juicio de estas masas de inocentes, otro gallo cantaría.
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Con respecto al secuestro, también conviene hacer notar que Sandra Correa León está encarcelada sin juicio y sin motivo en Ecuador y de su huelga de hambre, muy justa y puesta en razón y que tuvo lugar al mismo tiempo que la de De Juana, no despertó el interés de nadie. El amor a la justicia no está muy arraigado.
El mal y el dolor tienen rostro y nombre en este mundo. No sólo son culpables la enfermedad y la miseria, sino quienes están detrás, sean multimacionales sin escrúpulos, dictadores corruptos o supuestos mesías que presumen de remediar los problemas cuando lo único que hacen es remendar el forro de sus bolsillos para apropiarse de más y más.
Además de los casos que cita el señor Arias están las guerras olvidadas, como la de Somalía, genocidios como el del Tíbet o tiranías como las de Zibabwe o Guinea.
Pero, claro, sólo nos interesa criticar a los Estados Unidos y no poner nada de nuestra parte. Nos importa un pito el sufrimiento del pueblo norcoreamo bajo Kim Jong Il, porque está muy lejos, la horrible condición de la mujer en Irán, porque no da votos, o la represión en Cuba, porque...
No, no soy ningún cura. Y no lo digo porque me incomode la comparación, sino porque no es verdad. Sólo soy un ciudadano demócrta y moderado, lo cual, por lo visto es muy raro hoy día.
Acabo de leer a nuestro blogger, en un medio impreso, que hoy es el "día del orgullo friki" en nuestra comunidad autónoma. Eso es lo que yo debo ser: un "friki" de la política, es decir, una anomalía que se diferencia del resto no ya en la forma de vestir, como los "fikis" auténticos, sino en la forma de opinar.
Vaya por Dios (y eso sin ser cura). Un atento saludo.
Pablo
Por otra parte, según las agencias de prensa, el huido es un policía, no un soldado. Eso no es tan relevante, en efecto, pero demuestra que nuestros columnistas no se esmeran en comprobar sus datos cuando escriben.
Eso no es aplicable sólo al señor Arias, evidentemente. Pero también a él.
Sigue así y verás cómo te dan por todos lados. Y además sin enterarte
No sé si es así, pero me parece un punto de vista muy interesante.
El pensamiento de izquierdas, por otra parte, ha evolucionado en estos años. Hoy prácticamente ya no cree nadie en la revolución violenta, al menos en la Europa democrática. Además hay muchísima gente que ha militado en la izquierda y que ha ido evolucionando hacia posturas moderadas e incluso de derecha conservadora. El propio Jiménez Losantos recuerda muchas veces que él militó el el PSUC comunista cuando era joven.
Así que no seamos maniqueos. Eso sólo fomenta el enfrentamiento de unos contra otros cuando todos tenemos que remar en la misma dicrección, hacia más progreso, más derechos, más solidaridad y más libertad.
Resulta que sólo se meten con Estados Unidos pero silencian las barbaridades de los "insurgentes de Al Qaeda". Critican a Sarkozy, pero admiran a Fidel Castro. Se quejan de cualquier policía que pida un papel a un inmigrante pero ni se inmutan ante las condenas a muerte de China.
¡Menudos demócratas de hojalata, que diría el otro!
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Enrique Arias Vega
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