Sarkozy, sin complejos
17.05.07 @ 22:26:04. Archivado en Artículos
A la mayoría de los franceses no les ha molestado el garbeo de Nicolas Sarkozy en el yate de lujo del millonario Vincent Bolloré, amigo del presidente electo. Tampoco a los españoles les escandalizó en su día el que Felipe González utilizase el Azor, con el que pescaba sus atunes Francisco Franco.
Es una cuestión de carácter. La gente sin complejos, segura de sí misma y con convicciones, como esos dos políticos, inspira confianza más que recelo.
Lo que irrita a los ciudadanos en general, y a los contribuyentes en particular, es la arrogancia injustificada. Y, sobre todo, el que intenten engañarlos haciendo las cosas de tapadillo.
El último ejemplo de esa conducta lo ha ofrecido el todavía presidente del Banco Mundial, Paul Wolfovitz. No por tener una amante, actividad al alcance de cualquiera, sino por conseguirle un sueldo cuantioso, en secreto y al margen del escalafón.
Algo similar le ha pasado al dimitido presidente de la British Petroleum, John Browne, barón de Madingley. En su caso, no por ser un homosexual aún oculto en el armario, sino por mentir. En una época de máxima tolerancia sexual y hasta de moda de todo lo gay, a nadie le escandaliza que un hombre salga con otro. Pero él sí ha logrado enfurecer a heterosexuales y homosexuales al negar su relación con un joven de 27 años: “Coincidimos haciendo footing”, dijo, cuando en realidad lo conoció mediante una agencia de contactos.
La mentira unida a una falsa sensación de impunidad suele ser la tumba de los hombres públicos. Le sucedió a Richard Nixon, que perdió la presidencia de Estados Unidos. Años después no pudo conseguirla Gary Hart, el senador a quien el diario Miami Herald atribuyó una amante. Tras negar esa relación, el aspirante a la Casa Blanca retó al periódico: “Que lo pruebe, si puede”. ¡Vaya si lo hizo! Y acabó de paso con la carrera de su retador.
Por eso, Sarkozy siempre ha ido de cara y por derecho, reconociendo incluso la difícil relación con su esposa, Cecilia. En su día, el entonces alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, quien hizo bajar la delincuencia de la ciudad con su famosa “tolerancia cero”, también hizo público que tenía cáncer y una relación extramarital. Gracias a aquella sinceridad, ahora aspira con grandes posibilidades a la presidencia de Estados Unidos.
Hay que tomar en serio, pues, a individuos como éstos que, si son capaces de asumir sus actos sin complejos, lo serán también de coger por los cuernos la difícil gobernación de sus países respectivos. Ojo a ellos.
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¿Es que son iguales todos los del PSOE? Sí, ya sabemos de qué pie cojean Zapatero, Pepiño y otros paisanos. Pero, por su parte, son muy diferentes a ellos Rosa Díez, Bono, Paco Vázquez y otros. ¿Y no son todos ellos socialistas?
Así que bada de simplificaciones. Estoy de acuerdo con el comentario de RATAPLAN de que en todas partes cuecen habas, aunque en la del PSOE sea a calderadas.
Curiosamente, lo que destaca la revista es una frase del articulista que por lo visto no ha llamado la atención a ninguno de los que han entrado en este blog: "La mentira unida a una falsa sensación de impunidad suele ser la tumba de los hombres públicos".
Coincido con la valoración hecha por el semanario. Pero, ¿por qué los demás van por otros derroteros? ¿Estamos tan obsesionados por la política de cada día que no somos capaces de ver más allá de nuestras narices?
El planteamiento debe ser más ambicioso. ¿Qué tipo de políticos queremos? ¿Los que andan siempre pendientes de los sondeos de opinión, como Chirac, Clinton, Schroeder y otros? Son gente sin criterio, que lo único que buscan en permanecer en el poder porque sí.
Frente a ellos hay otra gente, como Blair, Sarkozy, o el propio Felipe González, que tienen criterio propio y lo llevan a cabo, aunque en un momento dado no sea popular. Recordemos lo de Felipe y la OTAN.
Si ése es el debate, entre convicciones y conveniencias, como explica Enrique Arias Vega, yo me alineo con la gente con conciencia, que no necesita leer las encuestas para saber cuál va a ser su opinión.
Sarkozy, Merkel y otra gente aún no han hecho nada que merezca que se lo reprochemos. Aquí, sin embargo, tenemos tipos impresentables, como Arenillas, el de la CNMV, o su "jefe", Miguel Sebastián, que quiso vergarse inicuamente del preidente del BBVA en base a falsos dossieres y ahora pretende linchar a Ruiz-Gallardón con imputaciones canallescas.
De tipos como él es de lo que nos debemos librar.
En lo que sí coincido es en considerar a este articulista como una persona moderada. No sé cómo respirará políticamente, pero me da igual. Los que me molestan son esos "creadores de opinión" que sí se sabe perfectamente con quién comulgan.
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Enrique Arias Vega
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