La "cultura" del jamón
16.05.07 @ 23:16:59. Archivado en Artículos
Estoy esperando que los periódicos den, como promoción editorial, un jamón ibérico.
¿Por qué no? Han ofrecido desde libros hasta sopicaldos y desde DVD a botellas de vino, pasando por longanizas y detergentes. ¿Por qué no un pernil?
Les cuento esto porque estoy harto de escribir en los diarios y participar en tertulias de radio y televisión sobre el tema electoral. Resulta que, según una encuesta del CIS, sólo el 6 por ciento de la gente está “muy interesada” en las noticias políticas, mientras que el 75 por ciento tiene “poco” o “ningún” interés en ellas. Y ya ven: nos pasamos el día abrumándoles con Zapatero, Rajoy y demás comparsa. Así que vuelvo a lo del jamón.
Ahora que a cualquier cosa se le llama cultura —la cultura gastronómica, televisiva, sexual o qué sé yo—, un servidor reivindica la del jamón ibérico, es decir, dedicarse todo el día a hincarle el diente hasta convertirse en un auténtico conocedor.
Que conste que no lo hago por vicio, sino siguiendo las conclusiones de los 800 expertos internacionales que se concitaron en Salamanca hace menos de un mes. Según esos sabios, un simple bocata de jamón, él solo, “constituye un menú completo”. Toma ya. Lo consideran adecuado para la dieta de embarazadas y de deportistas y afirman que disminuye el riesgo de patología crónica.
Lo que más me ha impresionado de esos estudios, con todo, es la afirmación de que su consumo de forma regular retrasa el envejecimiento. Al parecer, es el resultado de una investigación con 21 hombres y mujeres de 71 años de media.
Me ofrezco, desde ya, como cobaya para la próxima experimentación: que te den de comer gratis todos los días una ración de 120 gramos de jamón ibérico de bellota es un chollo. Si, además, sirve para mantenerte más juvenil, ni te cuento.
Mi paso adelante tiene también una motivación más espuria: que si uno tiene que pagarse todo el jamón que desea consumir no le llega ni con dos sueldos. Ése es el punto débil de la cultura del jamón: su precio, ya que si no baja continuaremos siendo unos completos incultos.
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Es como cuando decimos que vemos los programas culturales de TVE2 y en realidad preferimos "House" o "Los Serrano". Una cosa es lo que decimos y otra lo que hacemos.
Por eso mismo nadie interviene en los blogs sobre cultura, ciencia o religión. Nos pone mucho más opinar sobre si ZP esto o Mariano Rajoy lo otro. Sobre la Ley de igualdad o Carod Rovira. Sobre el juicio del 11-M o las broncas de la SER y Jiménez Losantos.
En cambio, sobre los temas de salud, economía, bienestar o tecnología, que lo hagan otros. Total, para el caso que les vamos a hacer.
Lo que me llama la atención es que nadie haya reparado en su sutil crítica a la prensa tradicional (¿y convencional?) que para vender ejemplares tiene que regalar de todo. ¿No es una crítica demasiado insidiosa, sobre todo viniendo de un periodista?
Aquí hablamos de que el jamón es un magnífico producto de nuestra tierra y que quizás fuera de aquí no tenga la proyección y promoción que se merece.
Valdría la pena que nuestro Gobierno se dedicase a promocionar más el jamón, el aceite de oliva, los cítricos... y compensar así algo del creciente déficit exterior que tenemos.
Pero hablar de estas cosas parece que nos gratifica menos que hacerlo de Batasuna, la Memoria Histórica, los estatutos de autonomía y demás comparsa.
Eso es lo que deberían hacer los políticos, darnos más jamón y menos el coñazo. En la misma línea del artículo propongo que en vez de subvencionar tantas cosas perfectamente prescindibles el Gobierno subvencione el consumo del jamón, porque su precio está por las nubes.
Si ZP hiciera eso, seguro que hasta yo le votaría, a pesar de los desmanes que comete un día sí y otro también. ¡Más jamón y menos demagogia!
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Enrique Arias Vega
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