¿Hay vida más allá de las elecciones?
13.05.07 @ 22:58:30. Archivado en Artículos
Para los ciudadanos por supuesto que sí. Aunque los partidos anden enzarzados en trifulcas y eslóganes, y promesas y seducciones varias, nosotros seguimos con nuestra vida cotidiana: es decir, con un empleo peor que el que nos merecemos, unos hijos de los que preocuparnos, una hipoteca por pagar y hasta un club de fútbol con el que emocionarnos. Y es que, de todo, todo, la política es lo que menos nos gusta, según la última encuesta del CIS: sólo a un 6 por ciento de ciudadanos les interesan las noticias de esa índole.
Vaya por Dios. ¿A qué viene, pues, tanto alboroto electoral? Pues a que el futuro de muchos políticos sí que depende de un escaño, una concejalía o un cargo de confianza del Gobierno. Para ellos, caso de perder, no hay mucha vida más allá de las elecciones.
No es que los políticos sean peores que nosotros. No. Un malévolo dicho norteamericano de la época de Richard Nixon aconsejaba, con todo: “Si usted tiene dos hijos, dedique el listo a los negocios y el tonto métalo en política”.
No es cierto, insisto, aunque en algunos casos lo parezca, que los políticos tengan más carencias que los demás mortales. Muchos de ellos hacen un verdadero sacrificio al no dedicarse a actividades privadas en las que ganarían varias veces lo que cobran en la actualidad.
Otros, claro, pasan directamente de cesar en su cargo a cobrar el subsidio de desempleo. Suelen ser, precisamente, quienes menos lo merecen. El balance de la última legislatura en las Cortes de Castilla y León demuestra que, frente a las 250 intervenciones de algún procurador, hay quien en estos cuatro años ¡no ha hecho ninguna! En Valencia, al menos, los diputados aparentemente menos activos, Juan de Dios Falcó y Adela Pedrosa, han intervenido una vez.
Por ese creciente desinterés de los ciudadanos por la cosa pública, hace años se decidió reducir la campaña electoral de tres a dos semanas. Al fin y al cabo, la mayoría de ciudadanos sabe a quién votar antes de que comiencen las promesas electorales. Quizás porque conocen la anécdota de tiempos de la República en la que un candidato foráneo prometió en medio de un mitin construir un puente. Su colega local, angustiado, le susurró al oído que en aquel pueblo no había ningún río. Sin inmutarse, el político de fuera añadió: “Y os traeré un río para que podáis usar el puente”.
Pues eso.
Pero, pese a todo lo que podemos y debemos criticarlos, tenemos que elegir con esmero nuestros políticos. El próximo día 27 nos ofrece la oportunidad de hacerlo.
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¿Cuándo tendremos listas abiertas? ¿Cuándo daremos el peso verdadero a cada partido y no primaremos a los nacionalistas que quieren destruir nuestro país? ¿Cuándo reduciremos las circunscripciones para poder conocer a nuestros candidatos? ¿Cuándo habrá un sistema mayoritario que no nos haga depender de tripartitos y otros inventos nocivos?
Son demasiadas preguntas y nadie nos da respuesta.
Las encuestas son un producto de marketing más con el que manipular a los posibles votantes. Dicen lo que quieren que digan los que las encargan. Por eso las realizan personas o empresas de su cuerda.
Con ellas intentan modificar el comportamiento de los electores, ya que suponen que estos se quedarán impresionados con los datos en favor de quien las encargó y se sumarán al presunto vencedor.
Por eso las encuestas no suelen coincidir con los resultados del día de las votaciones ni de coña.
No es de incumbencia ciudadana las razones que empujen a un Fulanito de Tal,ha hacer carrera política,pero si lo és,el como desarrolle esa vida política.
De acuerdo,los politicos estan muy expuestos a a comentarios desagradables y gratuitos de todo aquel que le apetezca criticar. ¿Pero no desempeñan,acaso, un cargo público remunerado por los simples?.Quien paga tiene derecho,al menos,a opinar sobre el servicio prestado.
Radica el problema cuando todo se combierte en el juego del corro de la patata.Una sociedad conformista que solo se preocupa de criticar y unos políticos en un circo electoral que no les preocupa ser criticados,solo sobrevivir durante cuatro años mas...
Y desgraciadamente la culpa es nuestra.
No entiendo cómo puede pasar eso sin que ocurra un escándalo de órdago
Los análisis demoscópicos están muy avanzados y suelen ser bastante certeros. Lo que sucede es que luego "se cocinan", es decir, se distribuyen las respuestas no directas en las casillas de resultados concretos. En esa "cocina" es donde caben todas las interpretaciones.
Esa parte del proceso suele utilizarse para primar aquellos resultados que le convienen a uno. ¿Cuáles son? Pues los que responden a los intereses de quien haya encargado la encuesta. Así se explica que los medios de izquierda orienten sus datos en un sentido y los de derecha en otro.
¿Está claro?
¿Son fiables las encuestas? ¿No dependen de quien sea el que las encarge? ¿Su fin es informar a la población o más bien condicionar su voto?
Una opinión autorizada sobre todo esto me sería de gran utilidad. Y espero que también a otras personas. ¡¡¡A VER QUIEN SE ANIMA A MOJARSE!!!
Si hablásemos menos de los políticos y más de lo que le interesa a la gente, otro gallo nos cantaría.
Además, en este pasteleo esta lo de ilegalizar ANV en el Parlamento Foral para que NA-Bay no tenga competencia, cuando se han permitido listas para que ganen en municipios (Leiza, Echarri etc) con las mismas gentes, donde ganaran incluso la Alcaldía .
Bien, pues se quiera ver como se vea, en este pasteleo con NAVARRA esta el PSN, y no nos equivoquemos, todo el que les vote.
Lo que pasa es que nos encantan echarnos los trastos unos a otros y justificarnos luego con que si los políticos esto, los políticos lo otro. Bueno: no todos, sino lo que no son de nuestra cuerda. Porque los extremistas no son ellos, sino nosotros.
Un saludo
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Enrique Arias Vega
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