Delphi y otras deslocalizaciones
29.04.07 @ 14:05:50. Archivado en Artículos
Ahora ha sido Delphi. Antes, Hewlett-Packard, Samsung, Akzo,… ¿Cuál será la próxima empresa que se vaya con la música a otra parte? Lo ignoramos, pero seguro que la habrá.
No podemos quejarnos de este fenómeno de deslocalización industrial, pues fue el mismo que permitió nuestro desarrollo económico. Las compañías que ahora se van a Chequia, Polonia o la India son las mismas, o parecidas, a las que vinieron cuando nuestros salarios eran más bajos y nuestras ventajas comparativas mayores. Ahora que ya somos ricos y que la hora de trabajo les sale a más de 16 euros, prefieren irse a Eslovaquia, donde sólo pagan tres, o a China, donde no llega a uno.
Ése es el drama de la bahía de Cádiz y no otro. La obligación de nuestros empresarios consiste en echarle imaginación y competitividad a sus productos, y la de los políticos, en anticiparse al futuro y crear condiciones de cambio y reconversión empresarial. Todo, antes que subsidiar producciones no rentables.
Si nos dedicásemos a subvencionar por sistema una minería costosa, un sector agropecuario obsoleto y una industria prescindible, acabaríamos todos en la ruina. Ni octava potencia industrial, ni segunda residencia, ni fines de semana atascados en la carretera, ni nada que llevarnos a la boca: estaríamos como hace medio siglo, en que nos calentábamos, si acaso, con un brasero bajo la mesa camilla del cuarto de estar.
Las mismas leyes del mercado que han permitido nuestro desarrollo son las que habrán de elevar la renta de los países recipiendarios de aquellas empresas que ahora cambian de localización. Sus habitantes, a su vez, nos comprarán nuevos productos en cuanto tengan más dinero en el bolsillo.
Así que no debemos rasgarnos las vestiduras ante estas consecuencias de la dichosa globalización. Fue peor hace 25 años, cuando Felipe González y su ministro Solchaga hubieron de hacer una dolorosa reconversión industrial gracias a la cual hemos llegado donde estamos.
Ahora nos toca crear condiciones fiscales, laborales y, sobre todo, tecnológicas para que se produzca aquí, más y mejor, aquello que no puedan hacer en otra parte. A eso se le llama previsión, agilidad, invertir en I+D+i y no acomplejarnos de ser una sociedad de servicios.
Claro que si preferimos el subsidio del paro a la formación permanente, la rigidez laboral a la innovación y la subvención a las desgravaciones de impuestos, aviados estamos: tendremos más casos Delphi y sin alternativas para poder superarlos.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/90883
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Lo que hay que hacer es adaptarse al mercado, producir mejor, hallar nuevos nichos económicos e innovar la tecnología. Así nos iría mejor a todos.
Lo que hace Alacrán, en cambio, es la típica demagogia izquierdista. Es más cómodo echar la culpa de todo a la globalización que ponerse a buscar soluciones. Sí que hay que resolver el problema de los trabajadores afectados, pero dándoles otras oportunidades de trabajo y de formación, no a base de subsidios y, menos aun, de que sigan produciendo cosas que nadie va ya a comprar.
Por Dios, que no nos vengan con monsergas neocom, que ya no se llevan.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Enrique Arias Vega
Contacto








