Su busto fue lo más perfecto de su anatomía cuando el papel de Lara Croft en Tomb Raider lanzó al estrellato a Angelina Jolie. Sólo doce años después, la actriz acaba de extirpárselo para prevenir el riesgo de cáncer de mama.
Entiendo perfectamente el que muchos habitantes del enclave burgalés del Condado de Treviño prefieran pertenecer a Euskadi en vez de a Castilla y León. Sólo con la aplicación del concierto económico vasco, su nivel de vida ascendería un montón de puntos.
Por esa misma regla de tres, todos nos beneficiaríamos si nos incorporásemos al País Vasco. No sólo se acabarían así las veleidades independentistas formuladas en su día por el lehendakari Ibarretxe, sino que por fin todos los ciudadanos del Estado español seríamos jurídicamente iguales.
Lo peor de nuestra clase política es que no tiene cojones —con perdón— para afrontar las reformas que necesita el país.
Un detalle mínimo de la cobardía institucional respecto a sus congéneres —en este caso, los Sindicatos— lo vimos en la manifa del 1 de mayo en Salamanca, donde el Ayuntamiento del PP cedió el balcón protocolario para la arenga de CCOO y UGT —“No tienen límites” — contra la política económica del propio Partido Popular. Todo ello, salpimentado, de paso, con banderas republicanas, o sea, anticonstitucionales, es decir, contra la institución que las acogía.
Si ignoramos hasta quiénes son nuestros diputados, ¿cómo demonios vamos a hablar con ellos?
Lo único que sabemos es que son unos hombres (o mujeres) que figuran en una lista cerrada a la que votamos cada cuatro años. Después, sólo les vemos aplaudir unánimemente en el Congreso a su líder respectivo y votar en bloque lo que les mande su partido.
La oposición valenciana, que crucificó en su día a Francisco Camps a cuenta de los trajes, pide ahora a Mariano Rajoy que lo reponga al frente de la Generalitat. Lo hace, claro, para fastidiar a Alberto Fabra y a todo el PP.
Veo por internet la protesta en topless de unas feministas que defienden los derechos de las mujeres árabes. Pues bien: creo que la exhibición de sus pechos obedece más a darse el gustazo de hacerlo que a favorecer a las pobres islamistas oprimidas.
La crisis ha dejado un reguero de cementerios de hormigón por toda España, habitados sólo por los esqueletos de miles de construcciones inacabadas y sin esperanza de conclusión.
Si se tratase tan solo de obras civiles, de urbanizaciones fantasmales, hoteles en chasis y pisos sin paredes ni remates, la cosa aún tendría un pase: allá con sus promotores, pillados en el riesgo de la libre empresa, que lo mismo los hace millonarios que los convierte en parias sociales.
Como si se hubiesen puesto de acuerdo, una serie de personajes públicos dicen que la crisis se acaba.
El 90 por ciento de los aspirantes a profesores en Madrid no han sido capaces de responder correctamente a preguntas que se les exigen a alumnos de 12 años. Para su tranquilidad, esos mismos alumnos también ignoran las respuestas. Así que todos se mueven en el mismo nivel de incompetencia.
La presidenta navarra, Yolanda Barcina, y otros congéneres van a devolver “parte” de las astronómicas dietas cobradas por la cara en los últimos años como consejeros de Caja Navarra.
Su acción, claro, no se debe a un tardío y retrospectivo acto de honradez —o, al menos, de sensatez—, sino a que han sido pillados con el carrito del helado justo antes de unas elecciones internas de su partido, UPN, y no está la cosa para perder sus cargos orgánicos en una época tan dura como ésta.
Ocho ladrones, en un arriesgado atraco con metralletas y fusiles, robaron en el aeropuerto de Bruselas hace dos semanas diamantes por valor de 37 millones de euros. Luis Bárcenas, él solo, llegó a atesorar en Suiza 38 millones. Obviamente, él es mucho más listo que ellos.
Hace veintitantos años, la economía española iba como una moto. Recuerdo, en lo personal, siendo yo director de El Periódico de Cataluña, una visita al gran diario francés La Nouvelle République, en 1986. Antes de comenzar ni siquiera a hablar, su director me reconoció: “Sí, ya sé que los periódicos españoles nos dan sopas con honda a nosotros en tecnología”.
Martes, 21 de mayo
Juan Ramón Moscad Fumadó
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Enrique Zubiaga
Rufino Soriano Tena
Toni García Arias