Viktor el Terrible (II)
23.09.06 @ 04:47:26. Archivado en Personajes, Historia

La vida de Viktor Korchnoi recuperaría cierta normalidad a partir de 1943, al trasladarse la guerra a frentes más lejanos. Tras haber pasado por el hospital para ser tratado de su severa desnutrición, ingresó en el club de ajedrez del Palacio de Pioneros de Leningrado, que poco a poco recobraba su actividad cotidiana.

Cuando en 1945 se consumó la rendición de Alemania, el prestigioso Maestro Vladimir Zak pudo abandonar el ejército y regresar a su ciudad, para encontrarse con que su antigua escuela había sido bendecida con toda una hornada de nuevos y prometedores alumnos: nada menos que Korchnoi y Spassky se encontraban entre ellos. Aunque el talento de Korchnoi se desarrolló de forma muy pausada, y en sus inicios se vio claramente eclipsado por la brillantez y precocidad de Spassky, Zak establecería con él una estrecha relación y, aparte de su primer maestro serio, se convirtió también en una de las contadas personas con las que Korchnoi ha logrado mantener una amistad duradera.

Caso poco común, el ajedrez de Viktor empezó a brillar realmente en la madurez, logrando el título de Gran Maestro a los veinticinco años, convirtiéndose en Candidato a los treinta, y alcanzando su mejor momento a partir de los cuarenta. Así, no es de extrañar que, en el momento de publicar este libro, Korchnoi siga compitiendo activamente a un nivel excelente, pese a sus ya setenta y cinco años de edad. Sin embargo, su difícil carácter le ha causado no pocas enemistades a lo largo de su vida, lo que contribuyó a lastrar aún más el desarrollo de su juego en esa etapa de su juventud. Durante las primeras salidas al extranjero, siempre vigiladas por algún burócrata del régimen, Korchnoi recibiría informes muy negativos por haber cedido a pequeñas tentaciones, como invitar a una chica al cine o, durante la disputa del Interzonal de Curaçao en 1962, frecuentar un territorio vedado a los soviéticos como era el Casino. Sin embargo, su mayor crimen a ojos de las autoridades deportivas de su país llegó precisamente a raíz de ese Interzonal, cuando Fischer acusó a los soviéticos de amañar los resultados para clasificarse; Korchnoi no sólo no lo negó, sino que se puso de parte del norteamericano y fomentó las acusaciones de juego sucio contra una persona muy concreta: Tigran Petrosian.

De todos los errores estratégicos cometidos en su vida por Korchnoi, ganarse un enemigo en la persona del armenio fue probablemente el mayor de todos. Petrosian se convirtió a partir de aquel momento en su peor pesadilla, y es él quien se esconde tras la mayor parte de las intrigas de las que Korchnoi fue víctima de ahí en adelante.


Extracto del libro "Karpov, el camino de una voluntad", que puede adquirirse en www.davidllada.com

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David Llada
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